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Mónica Esparza y la reparación de su daño
El pasado jueves, Mónica Esparza Castro, de 32 años, salió del Centro Femenil de Readaptación Social de Coatlán del Río (Cefereso 16), en Morelos, después de haber estado en prisión preventiva durante siete años.
Mónica, lo hemos tratado en varias ocasiones en este espacio, es una sobreviviente de tortura sexual. El 12 de febrero de 2013 fue detenida junto a su esposo y su hermano por policías municipales. Después conoció el infierno: fue torturada mediante golpes, ahogamientos, choques eléctricos, asfixiada con bolsas de plástico y después violada por varios policías municipales de Torreón. Uno detrás de otro, mientras soldados miraban.
Los hechos ocurrieron cuando el alcalde de Torreón era Eduardo Olmos Castro y el jefe de la Policía, Adelaido Flores Díaz.
Según el relato de Mónica, documentado en la recomendación de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y en el informe de Amnistía Internacional “Sobrevivir a la muerte, tortura de mujeres por policías y fuerzas armadas en México”, ambos publicados en 2016, un oficial le dijo cuando la metieron a una bodega donde previamente habían introducido a su hermano y su esposo, “bienvenida a la fiesta”.
La familia ha declarado que esa frase fue hecha por Adelaido Flores, que hoy se desempeña como coordinador de Seguridad en La Laguna.
Además la familia fue amenazada de muerte sistemáticamente los años anteriores y ahora que Mónica y su hermano salieron libres, Santiago Aguirre, director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, demandó seguridad para Mónica y su familia e insistió que la impunidad alienta que estos hechos vuelvan a suceder por lo que demandó justicia para los perpetradores.
Cuando se dieron a conocer tanto la recomendación de la CNDH como el informe de Amnistía Internacional, Adelaido Flores fue cuestionado y simplemente declaró, al viejo estilo politiquero, que el tema estaba en “el pasado”.
A Mónica le preguntaron en la Ciudad de México, un día después de su salida del penal, si pensaba contrademandar, a lo que ella contestó que eso era “lo de menos”, que lo importante era su libertad y estar con su familia. Sin embargo, la abogada Melissa Zamora aseguró que esa investigación se deberá seguir por oficio.
Además, está el hecho de la necesaria reparación del daño a la que tiene derecho toda persona que sufre violaciones a los derechos humanos.
Melissa Zamora, abogada del Centro Prodh, refirió que en la resolución del Juez que dictó la sentencia absolutoria se reconoce la detención arbitraria, la fabricación de pruebas, la violación a la presunción de inocencia al haber expuesto a los medios de comunicación a Mónica y a su hermano cuando fueron detenidos. Además, el Juez entregó un estudio minucioso del parte informativo de los policías municipales, recurso que había sido utilizado por la entonces PGR para mantener la acusación a Mónica y a su hermano. El juzgador refiere en el estudio –según dio a conocer la abogada Zamora– que el parte carece de congruencia y veracidad. Además, hizo un análisis de las diferentes pruebas que constan en el expediente y concluyó que no es creíble la versión de los hechos.
AL TIRO
¿Qué garantías existen de que ya no sucedan los mismos hechos? ¿O que estén sucediendo actualmente? Según la Comisión de Derechos Humanos de Coahuila, las detenciones arbitrarias de corporaciones policiacas siguen encabezando la lista de quejas.
¿Debería el Gobierno del Estado, o al menos la secretaria de Seguridad, Sonia Villarreal, expresarse sobre el tema? ¿Qué hay acerca de Eduardo Olmos, quien parece se convertirá en diputado local y posiblemente lidere la Junta del Congreso? ¿Será tema del pasado?
Pero la cadena de blancos y de cuestionamientos podría y debería extenderse. ¿Qué hay sobre las defensorías de oficio? En el caso de Mónica Esparza Castro, tras ser violada y ser hospitalizada después de la tortura, el abogado defensor público que se le asignó presentó una denuncia por “lesiones”, delito de menor importancia en el Código Penal.
¿O el trabajo de los médicos legistas? En los informes del hospital se indica la existencia de una hemorragia abundante y de desgarros en la zona vaginal. Sin embargo, el médico de la PGR que examinó a Mónica sólo señaló que “presenta lesiones que no ponen en peligro la vida y tardan en sanar menos de quince días”.
La reparación del daño debe incluir castigo, sanciones y penas para todos los involucrados en que Mónica haya perdido 7 años de su vida, además de las afectaciones físicas y emocionales por lo vivido.