Moda: Romance victoriano

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Moda: Romance victoriano

Si todavía no has hecho la inversión de la temporada, estás a tiempo: un vestido blanco romántico y de estilo victoriano. Llega la formalidad estética que rescata volantes, encajes y lazos ornamentados que nos devuelven al siglo XIX…

Madrid. Las pasarelas se inspiran esta temporada en la segunda mitad del siglo XIX con recargados encajes, volantes y cuellos alzados, pero dejan la rígida moral en el pasado, dejando entrever el cuerpo con las transparencias o combinando las pulcras y recatadas camisas con prendas más ceñidas, modernas e insinuantes.

El diseñador Joseph Altuzarra es uno de los que ha apostado por el estilo victoriano, elevando los encajes a la categoría de tendencia con su desfile en la pasada Semana de la Moda Nueva York, donde los vestidos largos en blanco hicieron concesiones al nuevo siglo y, aunque los cuellos se resguardaban de las miradas, los escotes pudieron asomar gracias a pequeños escotes tipo ventana.

Para huir de un estilismo recargado, el diseñador optó también por dar un ligero toque victoriano a vestidos más atrevidos, de tirantes y con aberturas, al añadir un canesú semitransparente que servía para moderar los amplios escotes.

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REVUELTO HISTÓRICO

Alberta Ferretti también apostó en la pasarela de Milán por la moda decimonónica, con vestidos con puntillas en las mangas, una tendencia recogida por las “cholas victorianas” de Givenchy en la Semana de la Moda de París, donde se mezclaba el encaje con un estilo pandillero plagado de “piercings” faciales.

Marcas como Yolancriss, Philosophy o Emilio Pucci adaptaron las pecheras recargadas, las mangas largas y la ausencia de escote a la moda nupcial.
Fuera de la pasarela, las camisas victorianas, de encaje o sencillas, de cuello alto, en ocasiones con un lazo negro, y con una indiscutible manga larga, son un básico útil para ir a la oficina.

Para salir de fiesta es mejor elegir alguna con transparencias, para que aporte algo de sensualidad, o combinar la camisa con faldas entalladas, pantalones de cuero o incluso vaqueros,  para que el aire más desenfadado en la parte inferior equilibre el recato.

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ENCAJE, DE LA CABEZA A LOS PIES

En cuanto a los vestidos, se llevan blancos y negros: Aunque la reina Victoria de Inglaterra  fue la encargada de poner el blanco de moda en las bodas, que antes se teñían de colores oscuros, la monarca también marcó tendencia con el luto tras la muerte de su marido y, hasta el fin de su reinado, lució vestidos de colores lúgubres, mangas largas y cuellos de encaje, una moda que transmitió a la sociedad de la época.

En su versión larga o “mini”, los vestidos se pueden lucir por el día o por la noche, acompañados por unos labios pintados en rojo color o en color ciruela.
Los pies también pueden vestirse en el pasado, con botas con largos cordones, tacón de altura moderada y semigrueso, y hasta recubiertas con puntillas, pero es conveniente combinarlas con prendas más modernas para evitar dar la imagen de haber salido de la Inglaterra de hace dos siglos.