Mirador 30/10/15
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Mirador 30/10/15
El color rojo dijo con soberbia:
-Soy el mejor color.
En eso llegó un hombre que deseaba pintar de azul la fachada de su casa. Para él, entonces, el rojo no era el mejor color.
Vino después una señora que buscaba un tono de verde para teñir las cortinas de su sala. Tampoco el rojo era el mejor color para ella.
Una niñita dibujó una naranja. Para colorearla necesitaba, claro, el color naranja. El rojo, por lo tanto no le servía.
Al ver eso el color rojo cambió de actitud. Había otros colores, reconoció, que en determinadas circunstancias y para ciertos propósitos podían ser mejores que él. Pensó entonces:
-Todos somos los mejores.
Y en adelante fue un mejor color.
¡Hasta mañana!....