Mirador 29/09/15

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Mirador 29/09/15

Los crucigramas, afirma mi compadre Pepe Cárdenas, de Monterrey, son diccionarios al revés.

A mí me gusta resolverlos. Esa afición me la heredó mi padre, con otras muchas aficiones buenas. Don Mariano hacía sin mucho batallar el que a página entera publicaba todas las semanas la revista “Sucesos para todos”.

Esto de hacer crucigramas no es entretenimiento fútil. Para descifrar el código Enigma, hermético criptograma usado por los alemanes en la Segunda Guerra, los ingleses no sólo emplearon doctores en matemáticas y lógica: llamaron también a gente común que hacía diariamente el crucigrama del Times de Londres.

Yo intento resolver los espléndidos crucigramas que hace R.Charles. Cada uno de ellos es una cátedra universitaria. Cuando logro completar alguno experimento una exultante sensación de triunfo semejante a la que deben haber sentido los británicos que consiguieron descifrar aquel inextricable código germano.

Doy gracias a este constante amigo que me envía en cada crucigrama una lección. Quizá algún día pueda yo, a fuerza de lecciones, resolver el crucigrama de mi vida.

¡Hasta mañana!...