Mirador 28/10/15
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Mirador 28/10/15
El pagano le dijo a San Virila:
-No creo en Dios.
No había acabado de decirlo cuando cayó un rayo y lo fulminó.
La esposa y los pequeños hijos del difunto cayeron a los pies del santo y entre sollozos le suplicaron que lo resucitara.
San Virila, que aunque no lo decía nunca se mortificaba a veces por las rabietas del Señor, puso la mano sobre el montón de cenizas que era el muerto, y éste resucitó.
-No creo en Dios -volvió el infiel a repetir, tozudo-. Y se alejó.
-Qué pena -musitó San Virila con tristeza-. Hay algunos que ni resucitando vuelven a vivir.
¡Hasta mañana!....