Mirador 27/11/15
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Mirador 27/11/15
Jean Cusset, ateo con excepción de las veces que se enferma, dio un nuevo sorbo a su martini y continuó:
-Me dan miedo aquellos que se creen amigos personales del Señor. A los demás nos miran por encima del hombro, y nos consideran candidatos seguros a la condenación. Yo pienso que la amistad de Dios sólo se consigue a través de la amistad con sus criaturas. ¿Acaso es bueno usar como peldaño la espalda de mi prójimo para subir al Cielo?
-Un poco menos de libros sagrados y un poco más de amor necesitamos en el mundo -siguió diciendo Jean Cusset-.
A esos libros no todos les entienden: incluso hay otros libros para aprender a descifrarlos. El amor, en cambio, es algo que no necesitamos entender. Si convertimos ese amor en actos de bien a los demás escribiremos una página en verdad sagrada, pues no hay nada más santo que el amor.
Así dijo Jean Cusset. Y dio el último sorbo a su martini, con dos aceitunas, como siempre.
¡Hasta mañana!....