Mirador 17/11/15
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Mirador 17/11/15
Flor hermosa en verdad es la magnolia. Aun el severo diccionario de la Academia cobra tonos inusitados de poesía al hacer su descripción: “… Flores hermosas, solitarias, muy blancas, de olor intenso y agradable…”.
A mí me trae recuerdos gratos. En el traspatio de la casona antigua donde vivía un compañero de mi niñez crecía un árbol de magnolia en cuyas flores creía yo mirar estrellas. Pensaba que si cortaba una mis manos se inundarían de luz.
He aquí que tengo unos sobrinos queridísimos. Él se llama Alberto Fuentes Garza y el nombre de ella es Martha Chavarría Múzquiz, pero para nosotros son Betito y Marthita. Con Betito subí en los años de la juventud todas las montañas que rodean a Saltillo. Marthita, su esposa, fue hermana de Carlos, inolvidable amigo, cantor de clara voz y sentimientos hondos con quien compartí innumerables noches de bohemia.
A Marthita el buen Dios le concedió el don de la línea y el color. Es gran pintora; sus cuadros tienen la luz que ella lleva en su interior. Este domingo nos regaló a mi mujer y a mí un precioso cuadro de magnolias, “hermosas, solitarias y muy blancas”. Me acerco al cuadro y percibo “un olor intenso y agradable”. Es el aroma que despide la belleza.
¡Hasta mañana!...