Mirador 11/12/15
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Mirador 11/12/15
Iba el artesano con su carga de figuras de barro. Caminaba metido en sus pensamientos, tanto que cruzó la calle en el momento en que venía un lujoso carruaje tirado por caballos. Cayó al suelo el infeliz, golpeado por el carro, y todas sus figuras se rompieron.
Acudió un hombre y le dijo en voz baja:
-Tú eres pobre. El dueño de la carroza es rico. Di que él tuvo la culpa del atropello. Terminará pagándote tus figuras al doble o triple del valor que tienen.
Respondió el artesano:
-Hermano: ya tengo la desgracia de ser pobre. ¿Quieres que además tenga la desgracia de ser mentiroso y ladrón?
No soy hombre que guste de las moralejas, pero entiendo que este relato contiene una enseñanza: más que el dinero vale el tesoro de la propia estimación.
¡Hasta mañana!....