Mirador 10/12/15

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Mirador 10/12/15

En la aldea los hombres pidieron a San Virila que hiciera algún milagro. No reparaban en que cada uno de ellos era un milagro.

San Virila hizo que le trajeran una vela. Dijo en voz baja ante ella una oración y la vela se encendió. Los hombres quedaron admirados, y algunos de ellos declararon que ahora si creerían en Dios. No reparaban en que Dios enciende el Sol todos los días.

Ya se alejaba San Virila cuando una súbita ráfaga de viento apagó la vela. Llamaron los hombres a San Virila y le mostraron la vela, que se había apagado. Y dijo el santo:

-Encender una vela no es ningún milagro. El verdadero milagro es mantenerla encendida.

¡Hasta mañana!....