Mirador 08/10/15

Usted está aquí

Mirador 08/10/15

Llegó la nube por el rumbo del oriente.

 Yo la miré llegar. Desde la ventana de mi cabaña la vi acercarse, dramática como una sinfonía de Mahler. Tomé la cámara y la fotografié. Apenas tuve tiempo de entrar luego y cerrar puertas y ventanas. La nube, enorme océano del aire, se dejó caer sobre este mundo.

Llovió; llovió unánimemente; llovió hasta que se acabó la tarde y comenzó la noche; llovió toda el agua que hay en el cielo. La casa se estremecía de lluvia; el ancho arroyo se llenó de lluvia; la montaña se diluyó en la lluvia…

De pronto se hizo el silencio, y solo se escucharon ya las gotas que caían de las gárgolas o se deslizaban con lentitud por las agujas de los pinos. Cuando amaneció, los pájaros cantaron como nunca. El mundo estaba nuevo, con la novedad de la vida, siempre nueva, eterna siempre, igual a sí misma y diferente, como una gota de agua.

¡Hasta mañana!....