Mirador 05/12/15
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Mirador 05/12/15
Llegó sin aviso el color rojo y me dijo:
-Soy el mejor color.
Pensé en los demás colores y le pregunté:
-¿Se olvida usted del verde? ¿Del amarillo? ¿Del azul?
Respondió:
-No están mal. Pero ninguno de ellos es rojo.
Argumenté:
-¿Cómo puede ser rojo el verde? Si el verde fuera rojo ya no sería verde: sería rojo. Lo mismo puede decirse del azul y del amarillo.
-Eso demuestra –dijo el rojo- que ninguno de ellos es como yo. ¿Entiende ahora por qué soy el mejor color?
Su extraña lógica me desconcertó. Sentí la tentación de pensar que tenía razón. El color rojo advirtió mi vacilación y concluyó:
-¿Lo ve? Soy el mejor color.
Dijo eso sin siquiera ponerse colorado. Eso me demostró que no era el mejor color. El que piensa que es mejor que los demás, por eso sólo hecho ya no es el mejor.
¡Hasta mañana!...