Mirador 04/12/15
Usted está aquí
Mirador 04/12/15
Para los españoles un taco es una palabrota, o sea una maldición. Para los mexicanos, en cambio, el taco es una de las mayores bendiciones que en el mundo existen.
Este día voy a hacer el encomio de unos espléndidos tacos que hay en Saltillo, mi ciudad. Hablo de los tacos de cachete, maravilla de paladar que sólo se puede disfrutar en el restorán “Los pioneros”. Indescriptibles tacos son ésos, gala de gula que ofrece a sus numerosos comensales don Abel Silos, gentilísimo anfitrión.
Soy un ávido comedor de tacos. Para mí es inefable gozo saborear los de ternera en el saltillerísimo Café Viena; los de tripita en el carro del gran Pepe, cerca del aeropuerto de Monterrey; los de cabeza, creación única del famoso Chino, en Hermosillo; los de maciza, nana, buche, moronga o nenepil en la antigua calle de San Juan de Letrán, en la Ciudad de México. Pero estos de cachete de cerdo se fríen muy aparte.
Dice el padre Ripalda que la gula es pecado del infierno. Si en Saltillo hubiera probado los tacos de cachete de “Los pioneros” habría dicho que son creación del Cielo.
¡Hasta mañana!....