Mirador 03/12/15

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Mirador 03/12/15

Iba el fabulista por la calle.

Había escrito una fábula. Pensaba que con las regalías que le produciría su obra podría comprarse unas gallinas que le darían huevos. Con su venta se compraría una ternera que luego sería vaca y le daría más terneras, con cuya venta podría comprarse una casa. Dueño ya de una casa no tendría problema para encontrar esposa.

Llegó a su editorial, y ahí le dijeron que ya había una fábula con el mismo tema. No podían publicar la suya. Adiós regalías, adiós huevos, adiós gallinas, adiós vaca, adiós terneras, adiós casa, adiós esposa.

Esa misma mañana una lechera vendió su leche en el mercado –no se le rompió el cántaro- y empezó a cumplir sus sueños.

¡Hasta mañana!....