Mirador 02/10/15

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Mirador 02/10/15

Jean Cusset, ateo con excepción de cuando se enamora, dio un nuevo sorbo a su martini, con dos aceitunas como siempre, y continuó:

-Casi todas las religiones del mundo se han inspirado en el temor: el miedo a los fenómenos de la Naturaleza; a la muerte; al fin del mundo; a lo que puede haber en el más allá, como el infierno. Durante miles de años los sacerdotes de esas religiones han vivido administrando el miedo de los hombres y vendiéndoles la magia para librarse de las causas del temor.

-El cristianismo, en cambio -siguió diciendo Jean Cusset-, originalmente no se fincó en el temor, sino en el amor. Por eso sorprende que aún existan cristianos empecinados en creer que el miedo es la mejor manera de llevar a los hombres hacia Dios. La obra del cristiano, la obra del sacerdote de Cristo, no debe ser labor de miedo, sino misión de amor. Al miedo podemos resistirnos, pero al amor ¿quién se resiste?

Así dijo Jean Cusset. Y dio el último sorbo a su martini. Con dos aceitunas como siempre.

¡Hasta mañana!....