Mirador 01/12/15
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Mirador 01/12/15
Este día arderá en mi casa una pequeña vela. La enciendo el primer día de cada mes, y he de confesar que es más para pedir que para agradecer.
Sucede que ahí donde muchos no tienen casi nada yo lo tengo todo. Y soy de espíritu tan romo que ni siquiera me apena esa abundancia en medio de tan grandes carencias. Me apoltrono en mis cosas, indolente, y cuando veo algo que me recuerda que la
pobreza existe vuelvo la vista a otro lado.
Debería encender una vela para pedir perdón por esa indiferencia. No he sabido entender que el milagro de recibir ha de estar siempre acompañado por el milagro -aún mayor- de dar.
Este día me haré el propósito de compartir algo de lo mío con quienes están cerca de mí, y que lo necesitan.
Si no lo hago será mejor que apague la vela que hoy encendí a esa oculta providencia -tan visible- de la que todo lo recibo. Si no lo hago quizá la vela se apagará por sí sola para recordarme mi egoísmo, la culpable ceguera que me impide ver a aquellos a quienes les falta todo lo que me sobra a mí.
¡Hasta mañana!...