Mirador 01/10/15
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Mirador 01/10/15
Llega octubre. Las noches en el Potrero de Ábrego empiezan a ser frías. Se reúne la gente en las cocinas y se cuentan las historias mil veces ya contadas.
Le piden a don Abundio que repita aquélla de su esposa y su nieta. No se hace del rogar. Una de sus nietas, narra, se iba ya a casar, y se le veía inquieta, desasosegada. Doña Rosa, mujer de don Abundio y abuela de la novia, le preguntó a la joven por qué andaba nerviosa. Respondió ella, tímida y avergonzada:
-Es que me da miedo eso que el hombre le hace a la mujer cuando se casan.
En el Potrero la delicia mayor de la gastronomía es el queso con piloncillo, postre el más rico que se puede disfrutar. La abuela le preguntó a la nieta:
-¿Te gusta el queso con piloncío?
-Mucho –contestó la futura desposada. Y le dijo doña Rosa:
-Pos aquello es más mejor.
Al oír el final de ese relato los hombres sueltan siempre una gozosa carcajada y las mujeres se tapan la boca con el chal para que no las vean reír. Doña Rosa menea la cabeza con disgusto y le dice a don Abundio:
-Cómo eres hablador.
¡Hasta mañana!....