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México en el mundo

Tanto por el tamaño de su economía como por los lazos que ha establecido con otras naciones a lo largo de la historia, México ha estado presente en el mundo. Apenas el año pasado el Banco Mundial nos ubicaba como la quinceava economía con 1.14 billones de dólares, que representan el 1.54% del total de la actividad económica mundial. Hoy, todos los lazos que hemos tejido se ven materializados con nuestra membresía en los principales organismos y foros multilaterales: la Organización Mundial del Comercio, el Mecanismo de Cooperación Económica Asia-Pacífico o la Asociación Latinoamericana de Integración.

En este sentido, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) estimó que el Producto Interno Bruto (PIB) del país crecería 2.8% al cierre de este año. Además de ser la cuarta economía del continente americano, por encima de Argentina, Colombia y Chile, México cuenta con 13 tratados de libre comercio firmados con 52 países del mundo. Este liderazgo natural nos ha permitido tender puentes para acceder a un mercado de más de mil millones de consumidores a nivel mundial y generar intercambios con las naciones que generan el 60% del PIB mundial.

Lamentablemente, todos estos vínculos no han representado grandes beneficios para los mexicanos, ya que la firma de tratados y acuerdos comerciales no han impulsado una mejor política industrial que priorice la participación de los productores nacionales. Tampoco serán provechosos si no se atiende ni se fomenta la participación de los 4 millones de pequeñas y medianas empresas, que aportan el 42% del PIB y generan el 78% del empleo en el país. Este sector debe fortalecerse junto con el mercado interno y una mayor generación de empleos para mitigar las olas de migrantes nacionales. Esto debe hacerse de la mano de nuestros socios comerciales y con el apoyo de las naciones centroamericanas bajo una Alianza para el Progreso.

En cuanto a la migración, sabemos que no se resolverá con el despliegue indiscriminado de elementos de la Guardia Nacional, la criminalización del fenómeno o incluso el menosprecio y el insulto a los migrantes, quienes en definitiva no pueden ser referidos como "animales". La dolorosa realidad es que se les detiene y se les separa de sus familias bajo el supuesto de disuadir los flujos migratorios. Esta política ya ha separado de sus padres a 700 menores desde octubre de 2017, según "The New York Times". Por ello, es necesario reforzar la asesoría jurídica para nuestros paisanos, convirtiendo los consulados en la Unión Americana en Procuradurías de Defensa para quienes han decidido migrar.

En lo que se refiere a la seguridad fronteriza y la lucha contra el crimen trasnacional, requieren cooperación. Por ejemplo, urge detener la venta ilegal de armas procedentes de Estados Unidos, ya que 106 mil armas fabricadas en aquella nación estuvieron relacionadas con actividades delictivas en México entre 2011 y 2016, según la Agencia Federal de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos. Atender la inseguridad y la violencia es prioritario considerando el impacto económico que equivale a 21% del PIB al ascender a 4.72 billones de pesos en 2017, de acuerdo con datos del Índice de Paz 2018 del Instituto para la Economía y la Paz. No se puede combatir la violencia con más violencia, se requieren oportunidades y un combate frontal a la pobreza.

Sin duda la mejor política exterior es la que fomenta un mejor México hacia el interior. 


Requerimos presupuestos enfocados a la gente, cercanos a sus necesidades y leyes efectivas que combatan la corrupción. Ello, de la mano con la reconciliación nacional, nos permitirá potenciar la imagen de México en el mundo e impulsar una participación más activa en los distintos foros internacionales.

Twitter: @GabyCuevas