Malo y sin excusas
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Malo y sin excusas
La jornada uno sólo sirve para darle un aventón al torneo, pero rara vez clarifique qué se puede esperar de los equipos. Lo de Tigres y Rayados fue malo, pero sería una imprudencia abundar en calificativos condenatorios.
Tampoco sirven de mucho las excusas. Mohamed no las quiso dar, pero dio a entender que hubo factores que debilitaron a su equipo en el debut ante Morelia.
“No se pudo reprogramar esta fecha”, dijo, en clara alusión al poco tiempo de preparación.
Ferretti fue mucho más realista y directamente reconoció el fiasco: “merecimos perder (ante Puebla)”, resumió. Nada que sorprenda de un Tigres que suele tirar flojera en las primeras fechas porque no le interesa nunca cómo empieza, sino cómo termina.
De ninguna manera se puede esperar menos de dos equipos altamente cotizados, formados y trabajados. No son cuadros en proceso de integración, sino que traen una dinámica y un estilo de juego ya adoptado. Fueron los finalistas del torneo anterior y, cuando menos, traen inercia y mucho conocimiento colectivo.
Por lo tanto, es hasta ridículo hacerle creer al aficionado que el jugador está cansado o fuera de forma física, o que faltó tiempo para hacer coincidir los engranajes antes de la fecha 1. Viven de esto y la planificación, en todo caso, debería ser la adecuada.
Además, habría que avisarles a muchos entrenadores que en los tiempos actuales, con tantos avances para recuperar fuerzas físicas, ya nadie les cree cuando hablan de “desgaste” para justificar la fuga de calidad individual o la insolvencia de un sistema.
Si combinar Liga y Copa MX -incluso no todas las semanas- satura a los futbolistas, mejor que pongan una tienda de ropa. Se cansan menos.
Rayados empató porque jugó mal y punto. A los aficionados, que pagan bastante, no les importa si tuvieron el tiempo suficiente o no para alistarse. Es de suponer que el equipo que sale al campo es el que está en condiciones de ser competente, pero el sábado no lo fue.
Todavía hay que esperar para saber si Rayados podrá recuperar fertilidad ofensiva y el equilibrio colectivo. Y si los aficionados se entusiasman en este volver a empezar. No se olvidan que ya llevan dos Ligas perdidas.
Se lesionó Hurtado, pero no necesariamente por esta ausencia se descompensó el resto del equipo. En líneas generales la propuesta fue neutra, lejos de la estridencia a la que se había acostumbrado.
Tigres no traiciona ni maquilla. No se ruboriza si juega mal. Tampoco se trauma por lo que piense la gente. Tigres perdió porque lo suyo fue intrascendente e inofensivo. Jugó a su estilo, con demasiada “hueva”. Sabe que el torneo, en algún momento, le abrirá todas las puertas.