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Mal

Es más fácil cambiar de Presidente que cambiar al Presidente. A la tarifa galopante de Trump, Andrés contesta con una carta ilusoria. O tomamos control de las decisiones de nuestro gobierno o caeremos en una catástrofe económica casi instantánea.

¿Saben cuántos autos vamos a vender a EU en diciembre con tarifa de 25 por ciento? Cero. Y si no se desploman las ventas, vamos a acabar pagando el muro. Mil 250 millones el primer mes, por dos, por tres, por cuatro y por cinco. Para diciembre serían siete mil 500 millones de dólares mensuales. Para fin de año de 2020 habríamos pagado casi todo el muro: 22 mil 500 millones de dólares (de los 25 mil que proyectan en el país vecino).

Doloroso curso es la ciencia de administrar la realidad. Saldrá muy caro Andrecito como manager de “Los Mexicans”, expertos en poncharnos con el bate al hombro y pichear ensalivadas. Ya lo veo sintiéndose el mártir Pípila, o el Cuauhtémoc de los pies quemados.

Andrés propone diálogo, hacer tiempo, como Maduro. No tiene idea de quién es Trump, ni cómo piensa, ni cómo logra lo que quiere. Cada hora perdida nos costará aproximadamente millón y medio de dólares –el primer mes–. Cada día, 40 millone de dólare, ma o meno (en el dialecto cubano del susodicho.)

Estamos en presencia de un fenómeno singular, como sería un huracán categoría siete. Me refiero a la presión migratoria sobre la frontera sur de Estados Unidos en caos total. Primer acelere: abogados disparan al talón de Aquiles del sistema migratorio. “Lleva huerco, toca tierra, pide asilo”. La demanda estalló y el sistema empezó a cascabelear.

Segundo acelere: los demócratas, con tal de fregar a Trump para 2020, alardean ante el mundo que le niegan recursos para el muro y para vigilancia. Trump localizó recursos y reforzó con soldados. Pero, ¡apareció la tercer variable, la gota que derramó el vaso!

Es el tercer acelere: Andrés abrió México a migrantes de todo el mundo con destino a EU. Envió a Tijuana a la señora Sánchez a difundir mundialmente un mensaje de bienvenida. Se dejaron venir africanos, chinos, árabes, latinos, de todo. Andrés, campeón mundial sin corona de los derechos humanos, le sacó el tapete a Trump.

La variable “pásenle por aquí” produjo un efecto Chernobyl. La invasión de futuros “solicitantes de asilo” desbordaron refugios y escusados en Chiapas. Luego, aún enfermos o sin vacunar, los transportan a Cd. Juárez y Tijuana. Tan solo el miércoles más de mil personas fueron capturadas en un solo bonche por la patrulla fronteriza. El jueves, Trump obtuvo luz verde de líderes partidistas para armar el contra-ataque tarifario.

Andrés no entiende de sistemas acelerados. Alega que él es muy macho, pero en realidad es Sr. Descontrol, ¿con tendencias autodestructivas? Encadenarse a las vías del tren no sirve, porque el tren que Trump echó a andar no requiere maquinista. Andrés cree que todo el planeta es Tabasco.

Trump ya probó mieles con cargo a China, cobrando decenas de miles de millones de dólares de tarifas mensuales que usa para subsidiar a sus farmeros de soya, maíz y trigo. Hasta que China aprenda. En este planeta el comprador tiene el poder salvo cuando, como los mexicanos, importamos maíz para las tortillas.

Trump nos obliga a actuar. No tenemos que quitar al Sr. Descontrol. Al menos debemos crear un comité de emergencia económica que enderece sus costosas tonteras empezando con, y sin limitarse, a la abolición de las fronteras.

Los solicitantes de asilo no quieren quedarse en México. Y ahora menos porque la mentalidad de Andrés acelera nuestra ruta hacia Venezuela 2. Todo porque aquí seguimos eligiendo mediocres, ilusos, rateros o gente desconectada de la realidad.

Tic toc, tic toc. No se vale llorar. Veo la gran oportunidad para reconstruir México. No propongo guerra contra Estados Unidos porque, como dijo aquél: ¿Y si les ganamos con qué los vamos a mantener? Arreglemos lo que está mal. Enfoquemos y resolvamos el verdadero problema. El mal concentrado en una sola persona.

 

javierlivas@prodigy.net.mx