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Los viajes del cuerpo y la flor
1
Andrea y yo volvemos a usar la comunicación antes de los teléfonos: el pensamiento. Ella con los ojos cerrados en una latitud. Yo en otra. Visiones con ojos cerrados. Con el paso de los días, vamos inoculando mensajes la una en el corazón de la otra. Y a veces, me regala una visión que coincide con mi acción: logra ver mi cuerpo en el momento exacto, cuando abro los brazos y uno las manos para formar un cuenco que entrego. De esas cosas que antes eran comunes, y ahora pudieran parecer locura, brujería o un milagro.
2
La sabiduría viene del cuerpo. No, la sabiduría viene del espíritu. No, tampoco; la sabiduría viene del gran espíritu ordenador del mundo. No. La sabiduría no viene de ninguna fuente, de ningún espacio. No importa la sabiduría. Es un vestido que se deja afuera. Lo que hay es la vibración del estar en todas sus formas. La completud. El rayo, la visión, la fuente.
Todo esto con el ojo abierto o los párpados sellados.
3
Pasos silentes a las 4 de la mañana. Árboles a los lados. Llegamos al resguardo de un gran capullo de madera. Vamos al suelo. Mantas sobre los cuerpos, ojos cerrados y vibración abierta. De pronto pasan sonidos. Se mantienen, no desaparecen; ¿son golpes, son cohetes de los niños? No, son disparos, sí, son balas. Ráfagas silban cerca. Nada. No pasa nada. No pasará nada. Seguimos en posición. Sin movimiento. Nos entregamos al silencio de los diez días. Seguimos en él.
4
Del silencio nacen torbellinos. Convulso el cuerpo, registra una tormenta apenas visible en el exterior que tiene una fuerza que pareciera arrancar al cuerpo de la posición de medio loto. Es la mente la que irrumpe. Lo viejo que sale, su energía lo que se eleva. Se fluye con esa carga. ¿Alguna vez se vaciará la mente?
5
Sentada, luego de varios días, los labios revelan pulsos eléctricos: es el movimiento del cinturones de asteroides. En la mejilla izquierda hay choques de estrellas, nacimiento de mundos. Por la frente se desplazan cuerpos celestes menos densos.
6
La flor meditativa que vi hace años, hoy es una flor de pétalos móviles; sí, danzan sus pétalos. Ella prepara sus tallos y limpia sus raíces. Ahora, la flor sale de su jardín, avanza con su follaje. No todos los días se ve a una flor caminar. Pero ocurre. Y hoy me ha tocado verlo. Anoche durmió en casa. Le di un poco de aceite de lavanda. Hoy avanza hacia el noreste. Buen viaje.