Los Chuchos, Telma y el PRD
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Los Chuchos, Telma y el PRD
La voluntad de permanencia de los “Chuchos” (Jesús Ortega Martínez y Jesús Zambrano Grijalva) al frente de esa franquicia decadente llamada Partido de la Revolución Democrática (PRD) los convierte en responsables directos de la destrucción de este partido político que alguna vez fue de izquierda y que estuvo a punto de lograr una verdadera transición política en este País; primero, con Cuauhtémoc Cárdenas (FDN) en 1988 y después, en el 2006, con Andrés Manuel López Obrador.
Asimismo, el remedo “chuchista” en Coahuila lo encabeza Mary Telma Guajardo Villarreal, una política bufa que ha sabido imprimirle al PRD estatal la esencia grotesca y ridícula de la charlotada, al grado de llevar a dicho partido a perder el registro en esta entidad, después de que Cuauhtémoc Cárdenas convirtiera a la Región Lagunera en un bastión de la izquierda progresista.
Hoy, de aquel gran partido de izquierda que pudo llevar a México hacia la transición no queda más que un membrete al que acusan de “colaboracionista” desde que la tribu los “Chuchos” se apoderó de la dirigencia y, una tras otra, fueron abandonando sus filas personalidades sustantivas como el propio Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Andrés Manuel López Obrador, Rosario Robles, Leonel Godoy, Leonel Cota Montaño y Raymundo Cárdenas, todos ellos presidentes nacionales o encargados del partido, sin contar la desbandada de legisladores perredistas en el Congreso de la Unión.
Y mire usted que señalar de “colaboracionista” a una opción política lleva en sí mismo una mácula devastadora. Lo hemos visto en las fotografías de los franceses que colaboraron en el régimen de Vichy con la Gestapo, y del modo en que son tratados al ser capturados por los partisanos de la Resistencia. Triste decirlo, pero de ese mismo modo fue tratado Carlos Navarrete (expresidente del PRD), cuando casi es linchado por una turba de perredistas que le gritaban “¡Vendido! ¡Chucho vendido!”, debido a la complicidad de ésta corriente con el PRI y el PAN, como lo hicieron con la Gestapo los traidores de Vichy.
Y es que siempre supimos que cuando los “Chuchos” asumieran la dirigencia del PRD, este partido iniciaría su degradación total. En 1999, Jesús Ortega pretendió apoderarse del PRD mediante un fraude electoral y fracasó. Pablo Gómez quedó como interino y éste columnista colaboró con doña Ifigenia Martínez en la secretaría general.
No fue sino hasta el 2008 cuando Ortega llegó a la presidencia perredista y dio inicio a una acelerada degradación; era el sexenio de Felipe Calderón, y el monero Helguera publicó una caricatura demoledora para Nueva Izquierda y los “Chuchos”: en ese cartón muestra a un Ortega obsequioso, con los pantalones en el piso mostrándole las nalgas al presidente Calderón, mismo que afirma complacido señalando con el dedo índice la nalga izquierda de Chucho: “¡Ésta es la izquierda que me gusta!”.
Ese mismo cartón aplica al actual sexenio en que los “Chuchos” han colaborado con Peña y su Pacto por México. De ahí la impunidad perredista en el caso Ayotzinapa, que marcará para siempre al PRD como represor y asesino de estudiantes.
La misma caricatura es vigente para el PRD en Coahuila y su candidata a gobernadora Telma Guajardo. Aunque es necesario advertir que sería algo demasiado obsceno y perturbador el tratar de señalar la ubérrima y ostentosa posadera izquierda de la comadre, pocos resistirán ese vértigo moral, ético y estético.