Los 6 suicidas de la Biblia

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Los 6 suicidas de la Biblia

Fotos: Especial
Atentar contra la vida, así sea la propia, será siempre un pecado, señalan especialistas; 2 reyes de Israel se quitaron la vida
Si será castigado durante toda la eternidad no es algo que le toque juzgar al ser humano, le toca a Dios”
Padre Rodolfo Pachicano, Coordinador de la Misión Bíblica de la Diócesis de Saltillo.

La deshonra, la corrupción y la frustración son algunos de los sentimientos de los seis personajes suicidas dentro de la Biblia -Antiguo y Nuevo testamentos-, libro sagrado de los cristianos que tiene como una de sus misiones principales fomentar la conservación de la vida, según expertos del tema. 

No son extrañas las posturas radicales del sector católico ante cuestiones como el aborto, el matrimonio igualitario, la eutanasia y sobre el suicidio, también las tienen y explican por qué.

A pesar de los señalamientos del Papa Francisco en no negar el ingreso a los templos a quienes se quitaron la vida, lo suicidas siguen siendo considerados “pecadores”, dentro de las interpretaciones más severas a los señalamientos bíblicos y la tradición eclesiástica.  

El mandamiento “No matarás” es el principio en el que se basa la defensa de la Biblia en torno a la vida, tanto para el inicio como para el fin de la existencia terrenal, dijo el presbítero Rodolfo Pachicano, coordinador de la Misión Bíblica de la Diócesis de Saltillo.

En el marco del Mes de la Biblia, explicó el sentimiento de los seis personaje suicidas que aparecen en las Sagradas Escrituras y narró un poco de su historia.

Abimeleck, después de ser herido por una mujer, le pide a su escudero que lo atravesara con su espada pues no podía lidiar con la deshonra que eso significaba.

El rey Saúl, uno de los principales reyes de este libro, junto con David y Salomón, después de ser herido en una batalla, decide matarse por sí mismo al verse capturado por los contrincantes y por el dolor de las heridas.

Ahitofel, uno de los consejeros de Absalón (hijo del rey David), con quien sostenía una gran amistad, pues Absalón le declaró alguna vez: “Incluso tu amistad la valoró más que el amor de una mujer”,  se quitó la vida ahorcándose, porque sus consejos dejaron de ser escuchados por él. En este personaje predomina el sentimiento de frustración o de inutilidad dentro de las decisiones de aquel gobierno.

Simry, quinto rey de Israel, llegó al trono tras una conspiración que culminó con el magnicidio de su antecesor, al observar que otros que tenían la misma ambición que él y pretendían emularlo, antes de que lo asesinaran, optó por el suicidio, prendiendo fuego a su palacio con él adentro.

El célebre Sansón, uno de los grande Jueces, derrumbó un edificio destruyendo las columnas que lo sostenían. Con su acción mató a decenas de sus enemigos filisteos, pero él se siente culpable y muere también al completar su venganza.   

Judas. En el Nuevo Testamento se tiene el caso de Judas, quien era el administrador de los bienes de la comunidad de los apóstoles, una especie de contador. Éste entrega a Jesús para ser crucificado a cambio de algunas monedas.

Judas regresó el dinero a los sacerdotes en el Sanedrín, y se suicidó al ver cómo se llevaban lo soldados a Jesús. Con las 30 monedas, los fariseos compraron un campo para enterrar a los suicidas, junto con los muertos en guerra.

En la historia, tanto los cuerpo de los suicidas, como las víctimas de una batalla, eran dejados en un sitio done se los comían los animales de rapiña. El campo llevaba por nombre Haqueldamá que quiere decir “campo de sangre”.

“La Biblia siempre hace un juicio moral hacia quien realiza este acto (el suicidio)”, explicó Pachicano, “es considerado siempre como algo malo”.

“En este momento nos enfrentamos a un fenómeno muy generalizado en el suicidio”, abundó. “Siempre habrá una falta de amor en el entorno de la persona. No tiene por qué vivir y no tiene un sentido su vida”.
Señaló que tanto la eutanasia como el suicidio, seguirán siendo pecados, ya que se oponen  a la voluntad divina.

“Mientras un católico tenga la posibilidad de salvar su vida debe hacerlo. Aunque la iglesia deje entrar el cuerpo (a los templos) a recibir el servicio funerario, su acción se sigue considerando pecado.
 Una persona esta trastornada por muchas cuestiones de la vida, abundó. En el momento que alguien toma una decisión tan drástica está alterado en algunos aspectos de su conciencia.

Se puede hacer la celebración funeraria considerando que la misericordia de Dios es tan grande, que aún en el último instante de su vida, perdona a sus fieles.

“Si será castigado durante toda la eternidad no es algo que le toque juzgar al ser humano, le toca a Dios”, concluyó el padre Pachicano.