Las venas abiertas

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Las venas abiertas

América Latina vive un golpe a la dignidad. Desde ese territorio donde hace poco más de 50 años el Che, apostó por iniciar una masa madre libertadora que se extendiera por la región, hoy estremeció a todo el mundo con lo que acaba de pasar.

Lo que está pasando en Bolivia huele y tiene un nombre muy claro: GOLPE DE ESTADO. Golpe de estado cívico y sí, también militar. El golpe fue encabezado por el Comité Cívico de Santa Cruz, liderado por Luis Fernando Camacho, un fundamentalista religioso católico muy cercano también al extremismo evangelista.

Según se infiere en medios de ese país, Camacho tuvo varios encuentros con el presidente (fascista) de Brasil, Jair Bolsonaro. Se sabe que proviene de una familia de empresarios, abogado, es socio del Grupo Empresarial Nacional Vida S.A, entidad que está involucrada por evasión fiscal de acuerdo con los Panamá Papers.

Camacho ha hecho pública su consigna: “llevar a Dios de vuelta al Palacio Quemado”. Queda claro que no quiere que vuelva el Pachamama. “Dios ocupará el gobierno”. El delito: todo lo que huela a popular e indígena.

Fernando Camacho no ha tenido ningún cargo público, aunque se sabe que su activismo, comenzó a los 23 años, cuando formó parte de una unión cívica juvenil cruceñista en su lugar de origen. Cabe resaltar, que la Federación Internacional por los Derechos Humanos, la ha considerado dentro de grupos paramilitares y racistas hacia habitantes e instituciones indígenas.

Los “todólogos” han refutado de las comparaciones de Evo con Merkel y de lo qué sí es dictadura y lo que no. Su respuesta ha sido que no es lo mismo, basándose en argumentos de derecho comparado. Considero que un problema de orden político, sobre todo, de tal calado, no se puede dimensionar tan solo dentro del espectro jurídico. En la historia pesan más muchas otras circunstancias viéndolo desde el individualismo o desde el colectivo.

Si me preguntan sobre Bolivia ¿Qué respondo? Que es un un golpe de Estado perpetrado por la derecha extremista de Bolivia con el apoyo de la derecha internacional, que también se ha visto apoyado de grupos armados mercenarios con preparación militar que utilizan todo tipo de violencia, que tuvo el respaldo de la policía y que finalmente se vio apoyado por un elemento clave en términos de fuerza: las Fuerzas Armadas bolivianas.

Finalmente, como todos sabemos, Evo Morales acabó renunciando junto al vicepresidente Álvaro García Linera, “para garantizar la paz”, según sus propias palabras. Creo que eso, está lejos de estar garantizado.

Con una espera muy tensa, México ha decidido darle asilo a Evo. Las críticas en las redes sociales no han cesado en contra de AMLO y su gabinete. Con todas las tensiones entre países que no dejaban volar ni cargar de combustible al avión que transportaba a Evo Morales, llegó el día de ayer a tierras mexicanas cerca de las once de la mañana, en donde fue recibido por el canciller Marcelo Ebrard.

Para los amantes de la derecha –y por supuesto de sus intelectuales– en el año de 1990 Vargas Llosa se expresó sobre México de la siguiente manera:

“Espero no parecer demasiado inelegante por decir lo que voy a decir, yo no creo que se pueda exonerar a México de esa tradición de dictaduras latinoamericanas. Creo que el caso de México (…) encaja en esa tradición con un matiz que es más bien el de un agravante, México es la dictadura perfecta. La dictadura perfecta no es el comunismo. No es la URSS. No es Fidel Castro. La dictadura perfecta es México".

Y me quedo corto con la incongruencia de la intelectualidad y la derecha en todo el mundo.