Las opciones del PRI en Parras
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Las opciones del PRI en Parras
Caro, muy caro hemos pagado los parrenses el hecho de que Evaristo Madero Marcos, siendo alcalde del PAN en Parras, haya traicionado a su partido para destapar a Humberto Moreira como candidato al Gobierno de Coahuila, una traición que Evaristo consumó hace 12 años asesorado por el panista Paulino González López, ambos, judas muy bien pagados con las 30 monedas del poder político en Parras, cacicazgo que ahora ejercen a través del Verde Ecologista, el partido político más corrupto de México.
Es lamentable que estos miserables iscariotes se hayan apoderado de este Municipio que es un verdadero desastre. Decir que son miserables no es en relación a una situación de pobreza, ya que estos judas se han enriquecido con los recursos del pueblo, sino en referencia a su condición ruin y canalla. Aunque mire usted, pensando bien las cosas, hay cierta injusticia en llamar “judas miserables” a estos pequeños traidores, ya que Judas Iscariote al menos tuvo el valor de colgarse y, asimismo, decirles “miserables” es un término demasiado humano si recordamos el noble recurso de la redención en la novela de Víctor Hugo, y cierto es que estos canallas ni se redimen ni se cuelgan.
Y es que el cochinero de Parras produce esa sensación de nausea que precede al vómito; en este caso específico al vómito verde, como el que vomitaba la espeluznante Linda Blair, en “El Exorcista”, bañando al padre Karras, sólo que en este caso los que estamos siendo salpicados con esa asquerosa sopa verde somos todos los ciudadanos de Parras.
Y que conste que el PRI es el único partido capaz de terminar con el cacicazgo de Evaristo, pero ya vemos que la militancia priísta está dedicada a mantener al PVEM en el poder, ninguneados, sin participación en el gobierno municipal.
Dejar hacer, dejar pasar, ha sido la tónica de los priístas de Parras, mudos testigos de la ostensible corrupción del partido Verde en el poder, con muy pocas opciones para el futuro inmediato, que muy bien puede ser la disolución total como le sucedió al PRI en la Ciudad de México. Allá su presencia es prácticamente marginal, como en Chiapas, donde será muy difícil que el PRI vuelva a resurgir o como en Quintana Roo, donde la militancia priísta, en un acto masivo de justa indignación, renunció al PRI al ver cómo los dirigentes de su partido entregaban al Verde Ecologista las candidaturas en dicha entidad.
Y mire usted la canallada contra la militancia de PRI en Quintana Roo: le entregaron al PVEM el municipio donde se encuentra Cancún, lugar de descanso del “Niño Verde”, donde suele realizar sus orgías, uno de los motivos de que el PRI haya perdido la gubernatura el pasado 5 de junio.
Los priístas de la “Unidad Revolucionaria” en Parras deben entender que sus opciones políticas son exiguas: (1) Seguir siendo marginados porque el sistema apoya al Verde y a Evaristo. (2) Rebelarse ante la dirigencia y plantear un ultimátum. (3) Renunciar en masa y apoyar otra opción que pueda echar abajo el cacicazgo. Y cierto es que renunciar al PRI sería un desastre para dicho partido pero no hay de otra, más vale un final con desastre que un desastre sin final.