Las odiosas comparaciones
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Las odiosas comparaciones
1.- Hace algunos días se llevó a cabo en la ciudad de Monterrey uno de esos festivales musicales que son organizados por alguna estación de radio en la que todos los asistentes disfrutan de la participación de muchos grupos y cantantes famosos. Este tipo de conciertos resultan ser la ocasión ideal para ver a una gran variedad de intérpretes como a lo que Raúl Velasco nos acostumbró por décadas entreras en su programa Siempre en Domingo. Ya sea que se prefiera la música pop o la grupera y sin importar la edad, esas fiestas musicales suelen covocar a miles y miles de personas.
2.- El festival llevado a cabo en la semana que recién termina no fue la excepción y recibió tal cantidad de personas que se lograron llenar hasta las gradas más lejanas al escenario. Invitado por algunos compañeros de los medios de comunicación, tuve la oportunidad de ver las actuaciones de los artistas desde donde se podía apreciar a plenitud la participación de cada una de las famosas figuras invitadas. ¡Y vaya que hubo muchas diferencias fundamenteles entre las actuaciones de todos ellos! Sin que ningún cantante hiciera el ridículo o desmereciera frente a los demás, de todos modos la variedad no resultó del todo consistente.
3.- Por ejemplo, hubo dos cantantes femeninas que se presentaron una justo después de la otra y la necesaria comparación entre ambas, resultó desfavorable para la que apareció primero. Me refiero a Fey y Edith Marquez. Los estilos intepretativos de ambas mujeres son tan distintos entre sí, que quizá hubera sido mejor que no las hubieran presentado de manera consecutiva. Por un lado, Fey tiene desde siempre un pequeño ejército de aguerridos admiradores que le festejan todo a pesar de que pudiera resultar un poco desconcertante ver a una mujer que vive a plenitud la cuarta década de su vida, cantando dulces e ingenuas canciones de amor y desamor adolescente.
4.- Lo que no se puede dejar de reconocer es que Fey, a los 42 años de edad luce impecable. Pero debido a que ella tiene una voz juvenil, casi aniñada, no fue buena idea ponerla a cantar justo antes de Edith Márquez quien, aunque es sólo algunos meses mayor que Fey, siempre aparece en escena con la actitud, vestuario y presencia propios de una mujer madura. La potente voz de la Márquez usada con acierto y completo control de la técnica para cantar letras adultas, restaron encanto y credibilidad a su trabajo.
5.- En realidad ellas son tan diferentes que no se pueden comparar. Yo jamás podría afirmar que un producto es mejor que el otro. Ambas propuestas son completamente válidas. Pero esa es una de las desventajas de los festivales radiofónicos o de cualquier espectáculo de variedades: las odiosas comparaciones. Y hubo otra comparación, me refiero a las actuaciones, no consecutivas pero sí muy cercanas una a la otra, que dejaron saltar las obvias diferencias entre Napoleón y Mijares.
6.- Napoleón tiene un repertorio muy concreto e inolvidable que ha repetido infinidad de veces desde los años 80. Es un cantante para públicos muy específicos y para muestra está la ciudad de Monterrey donde el señor tiene un nutrido grupo de admiradores que lo mantiene vigente. Pero por otro lado, aunque el ex esposo de Lucero si llegó a tener un repertorio más variado y mayor presencia internacional, el ponerlo prácticamente junto a Napoléon, le otroga un aire como de cantante de culto…
7.- Así las cosas, el que salía perdiendo en la comparativa masculina ¡era Mijares! Por todo esto, la programación de los festivales de radio quizá debería ser “temática” para no revolver a “Chana” con “Juana”. Imagínese por ejemplo que uno de esos festivales se llamara Nostálgicos por los 90 y se presentaran OV7, Kabah, Jeans, Magneto y sus equivalentes. Luego en otro podrían hacer un Tributo al ranchero.
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