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Las cajas negras
Ese país tenía cajas negras por todo el territorio: adentro de las tazas, debajo de la lengua de los perros, en las cafeteras o en sótanos; las más conocidas estaban adentro de los teléfonos, pero curiosamente eran las menos.
Es natural en ese mundo que la gente piense que las cajas negras están en los teléfonos y que solo de allí salen, obvio, los hombres de sangre. Pero no es así. Anoche vi a un hombre de sangre emerger de uno de los bloques de la barda de enfrente. Allí vive un obrero. Así que al ver al hombre de sangre supe que el obrero estaba marcado, ya que previamente había iniciado una tortuosa persecución diaria: recibía cartas en donde lo instaban ya a pagar la luz aún y cuando el pago estuviera hecho; ya para comunicarle que tenía una deuda de impuestos inexistente; ya para notificarle que estaba demandado por haber dejado un perro afuera del parque sin correa, durante dos minutos. Y él no tiene perro.
Es sabido que en ese país, donde los hombres de sangre operan en un sistema ajeno a la corona, sirviendo a intereses oscuros, existe un movimiento contrario. Es una banda de operadores que se ha dado a la tarea de vigilar, y si atisban el nacimiento de un hombre de sangre, están preparados. Lo único que requieren es pescar al hombre desprevenido cuando abandona la caja negra -insertada donde sea- y mientras baja la cabeza para salir, en ese momento le dejan caer encima un puño de sal. Los exterminan como si fueran caracoles, pues esa es la textura de su piel. Omito describir toda la escena de la danza de un cuerpo retorciéndose.
Los hombres de sangre ya tienen dos días en la casa del obrero, deambulan en las habitaciones cuando él sale a trabajar. Seguro siguen tomando fotografías y ya habrán encontrado algunos libros que lo comprometan más para iniciar la extracción, con todas las evidencias documentadas. De acuerdo con mis cálculos, le queda una semana para ser desaparecido.
Así que hoy me atreví a escribir una carta a los operadores, que tienen por estos días, una gran cantidad de trabajo. Son tantas las cajas negras en ese país, que no es posible salvar a todos. He dado cuenta de la situación del obrero. Espero respuesta.