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La Revolución de los Ricos
“Desde luego que hay una guerra de clases, pero es mi clase, la clase rica, la que la está haciendo y estamos ganando”.
The New York Times 2006, en entrevista a Warren E. Buffett, inversionista exitoso, filántropo y una de las personas más ricas del mundo.
A lo largo de la historia se han confrontado las personas por detentar el poder económico y político, pero sobre todo por la acumulación de la riqueza. La constante durante la historia de la humanidad es esa lucha de contrarios que ha llevado a los individuos, que poseen el capital, a sumir más en la pobreza a la gran mayoría de los hombres.
Para lograr su cometido, los ricos se han apoyado en corrientes filosóficas, económicas, políticas, think thanks y proyectos de vida para poder lograr sus objetivos. Bajo su visión de moral han sumido al mundo en una grave desigualdad. Contra esta visión hubo eventos en la historia que hacían vislumbrar un mundo distinto, un mundo más fraterno, una relación entre personas que fuera más justa y, dentro de lo ecuánime, una camaradería que ayudara al que menos tiene. Dentro de un concepto de comunidad, corrientes filosóficas nos hacían ver que el mundo no tenía por qué ser desigual, y de ahí se desprendían valores más solidarios; antes de ello –por ejemplo– ya se habían acuñado conceptos como la libertad, la igualdad y la fraternidad como un proyecto de vida en comunidad.
La producción capitalista fue imponiéndose como sistema dominante, por lo que había que vivir bajo las reglas del capital. La visión del economista John Maynard Keynes mediatizaba el salvajismo del capital con la intervención del Estado en la economía. Sin embargo, esa visión sucumbió ante la visión neoliberal del capitalismo. La particularidad del pensamiento neoliberal consiste en asumir al individuo como sujeto de su propio destino, sin pensar en el compañerismo ni en el proyecto de sociedad.
Es un concepto de libertad individualizado y tergiversado, contrario al que una vez pensaron filósofos como los franceses de la ilustración. En la doctrina neoliberal todo funciona de acuerdo al individuo, ya que es el propio individuo, quien supuestamente visualiza con claridad lo que necesita y lo que quiere de acuerdo a sus propios intereses. Todo lo que atente en contra del desempeño individual es sinónimo de coacción, es un atentado al progreso.
La doctrina neoliberal es producto de destacados economistas que vieron a la economía más como una ciencia exacta que descansaba en principios de la física y las matemáticas, sin tener en cuenta el aspecto social. Desde las reuniones de la Mont Pelerin Society (inclusive se dice que quizá antes con las Actas del Coloquio Lippmann) iniciaron el proyecto para que los ricos fueran menos y acumularan más capital, bajo el argumento que la sociedad había perdido la confianza en el Estado y que la política económica es quien decide: la excesiva intervención del Estado que habían padecido las grandes empresas les habían ocasionado grandes pérdidas.
En México este movimiento inició en 1973 cuando fue asesinado el industrial regiomontano Eugenio Garza Sada por miembros de la liga 23 de Septiembre, un grupo radical de extrema izquierda y con el famoso discurso de Ricardo Margáin Zozaya, presidente del Consejo Consultivo del grupo industrial monterrey, en el funeral del regiomontano. Desde el gobierno de Miguel de la Madrid hasta el sexenio de Enrique Peña Nieto hemos vivido bajo un esquema neoliberal de la economía y, al parecer, el actual mandato presidencial parece no cambiar la política económica neoliberal.
Carlos Tello Macías, político y economista mexicano, redacta con mucha mayor precisión estas ideas en su libro “La Revolución de los Ricos” en el cual colabora Jorge Ibarra.
Leer este libro genera incertidumbre sobre el futuro y proyecta una visión desoladora para la clase media y para los muchos pobres. La propuesta es entonces restaurar la universalidad de las ideas, la pluralidad, la discusión y volver a generar ambientes de debate y que en las universidades existan nuevos ambientes, esquemas teóricos y de investigación; sobre todo en ciertas áreas como la economía, porque también la historia nos ha demostrado que no existe un solo recetario para todos los países, para todos los entornos y para todas las condiciones.
Falta mucho por hacer y está en nosotros mismos, como sociedad y no como individuos, construir una sociedad más justa y más igualitaria.
La nueva administración, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, todavía no nos da a entender sin un carácter discursivo qué significa la cuarta transformación (4T). El respaldo avasallante de su victoria le da una legitimidad impresionante, pero también lo obliga.
Actualmente, para muchos, algunas de sus decisiones no han sido acertadas; sin embargo, se ha roto la inercia del saqueo y la corrupción; no obstante, no es lo único que necesita nuestro País para salir adelante, hacen falta más adecuaciones. Las condiciones ya están dadas para el servicio de una gran empresa para un proyecto de muy largo plazo.