La respuesta es VIVIR

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La respuesta es VIVIR

Ayer mis primeras dos consultas de la mañana llegaron con el mismo tema. La mujer me dijo, “Vengo a que me digas qué se hace a los 61 años”. Sonreí. Mi sonrisa tenía la intención de ser ligera, pero estaba revestida de tengo 65 y… Receta mágica, no tengo.  El hombre, la segunda cita, comentó, “Ya no tengo 20 años y tengo que aprender a pensar de otra manera”. Sí.  

Nos llegan momentos de cambiar de etapas de vida y es normal que no sepamos. No hemos estado en este lugar antes. En el caso de las personas que rondamos los 60 años, nuestros hijos son mayores, tal vez nos hemos jubilado o estamos incursionando en nuevas áreas de expresión, ya no podemos comer ni tomar lo que antes, tenemos algunas afectaciones de salud, no aguantamos las desveladas más allá de la 1am.  

Estamos en una transición y hay cosas que nos enojan y cosas que nos asustan. Cada uno vive sus cambios de etapas de distinta manera. Hay sesentones muy entrones. Conozco a varios. Y hay otros que prefieren vidas más tranquilas. Conozco a varios. Pero a la pregunta, “¿Qué se hace a los 61 años?”, la respuesta es, “Lo que tú quieras y puedas hacer”. Y allí entra el trabajo importante, el punto en el camino personal (o sea, ve a terapia) en donde se hace el proceso de re-conocerme, de entrar en un espacio profundo de autoconocimiento, y de saber quién estoy siendo en este momento, para rediseñar mi vida entorno a mí y no en base a expectativas imaginadas.

Si he de simplificar todo lo anterior, la respuesta a la pregunta es, “Vivir”.