La pequeña historia

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La pequeña historia

Historiadores muy serios -los imagino solemnes, circunspectos, mesurados y parsimoniosos hasta en el momento de realizar el acto supremo del amor- afirman que hay una “microhistoria’’, una especie de historia milimétrica referida a lo que con cierto desdén algunos llaman todavía “el interior’’ o “la provincia’’.

Ese concepto, el de la microhistoria, tiene tufos centralistas y capitalinos. Deriva quizá de la llamada Petite Histoire de los franceses parisinos, para los cuales fuera de París todo es Tarascón. En opinión de los teóricos de la microhistoria lo que ha pasado en Monterrey, Guadalajara, San Luis Potosí, Morelia y León -y hasta en Saltillo, ¡hágame usted favor!- es microhistoria. Sólo pertenecen a “La Historia” los hechos sucedidos u originados en la Ciudad de México por gente que actúa ahí o que de ahí salió. De esto se desprende, por lógica, una consecuencia: hay historiadores y hay microhistoriadores. Si usted escribe de don Benito Juárez o de Ocampo es un historiador; pero si estudia a Luis Terrazas o Evaristo Madero es microhistoriador.

Yo digo que todo es relativo. Nos lo enseñó aquel sabio señor a quien le preguntó un amigo:

-¿Cómo está tu esposa?

-¿Comparada con quién? -respondió él-.

Claro, comparado con Juárez don Evaristo Madero es microhistoria. pero a lo mejor comparado con Carlomagno, Napoleón, Lenin o Churchill don Benito Juárez viene siendo microhistórico, con todo y su respeto al derecho ajeno. El que haya pasado por la escuela en cualquier lugar del mundo sabrá quién fue Napoleón Bonaparte, pero si a un niño de Estados Unidos, Ecuador, Suecia, Zaire o Paquistán le preguntan quién fue el Benemérito de las Américas se quedará patidifuso y boquiabierto sin saber qué contestar. Entrevisté una vez a Truman y me habló de Jaidelgo, gran héroe mexicano. Exprimí la memoria tratando de recordar a ese prohombre desconocido para mí. Se trataba de Hidalgo, pronunciado a la gringa por don Harry.

¿Cómo fijar el límite entre lo que es historia y lo que constituye microhistoria? ¿Habrá que decir, por ejemplo: “Historia es todo hecho que influya en la existencia de un millón de personas para arriba. De ahí pa’bajo es microhistoria’’? ¿O proponer: “Si a un personaje se le conoce en más de 16 Estados de la República es histórico; si no, es microhistórico’’? En su raíz original la palabra “historia” significa “búsqueda, averiguación’’. ¿Dónde dice que tal investigación deba ser de cosas grandes, y quién fija el tamaño?

No incurro en herejía y sacrilegio, por lo tanto, si impugno el dogma de la microhistoria y digo que toda acción humana susceptible de averiguación y merecedora de ser inscrita y recordada es historia, así sea la campaña de Julio César en las Galias o la participación del tío Manuel en la batalla de Hediondilla de Abajo.