La orfandad de un padre

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La orfandad de un padre

En el mundo hay días para todo... hasta los papás tenemos uno.

Búfalo, NY.-

-Papá, ¿yo estaba en tu barriga?

- No, hijo.

- Entonces, ¿dónde llevan los papás a sus hijos?

- En el corazón, siempre en el corazón.

Les platico: cada uno vive las ceremonias como quiere. El mundo se ha inventado un montón de “días”: el de las Madres, el del Niño, el del Médico, el de la Secretaria, el del Burócrata, el de…. Todos tenemos un día, hasta los papás tenemos uno.

Hoy, es el Día del Padre, del don, del papá, del viejo, del dad, del jefe; como quieran llamarlo.

Tener un hijo no nos convierte en padres. Sería tanto como decir que si hay una pelota en casa, eso es suficiente para que seamos futbolistas, o beisbolistas. No es así. No es tan fácil ni tan sencillo.

Para ser padre hay que querer serlo, tener ganas, aprender, esforzarnos.

Lo biológico es simbólico.

Si las madres nos dan la vida, los padres nos enseñan a vivirla.

¿Y cómo? Con la palabra y el afecto vueltos ejemplo, con estar ahí, y lo más difícil de hacer y más aún, de comprender: poniendo límites y no dando, aunque se tenga un horizonte ilimitado y mucho para dar.

Un padre que pone límites, nos enseña a vivir en el mundo real.

Un padre que no da, nos está enseñando a esforzarnos para ganarnos eso que queremos. A eso le llamo “educación”, y a lo contrario, “ficción”.

Es más fácil dar y no poner límites. Con eso se está comprando a los hijos y se compra incluso hasta el amor al padre.

 

Soy de la generación del “o”: tenía esto “o” tenía lo otro. No se podía tenerlo todo.

En cambio, los hijos de ahora son de la del “y”: quieren esto “y” también lo otro.

Y hoy, a quienes todavía tienen a sus padres, les digo: tu papá se va a equivocar, tenlo por seguro. Te quiere tanto, que se va a equivocar, la va a regar. Pero no por eso dejes de quererlo. Porque no hay más orfandad para un padre que perder a sus hijos.

CUANDO EL CORAZÓN LE GANA A LA MENTE

En lo que no va a fallar nunca es en el mensaje que quiere darte y que muchas veces, por tanto amor que te tiene, se le complican las cosas, porque el corazón le va a ganar a su mente, y con eso, él va a perder, pero, por favor, no te pierdas tú.

Él quiere enseñarte todas las herramientas que hay en la vida para que vivas la tuya y tires para adelante. Tu papá siempre va a querer que tú seas más grande que él; aunque tú no quieras, él sí quiere.

Mi papá no tenía mucho para dar. Mi papá me enseñaba nomás mirándome. Y con su esfuerzo de todos los días me educó en la lealtad, la amistad, la dignidad, la disciplina y la vocación al trabajo. La unidad de la familia también la aprendí de él.

Si la madre da el amor a la familia, el padre, la unifica.

Eso fue todo lo que me dejó mi jefe, y con eso, sé que lo tengo todo.

Entonces, en este día, rindo homenaje a todos los papás: a los que están; a los que no están; a los que desaparecieron. A ésos que se fueron -como el mío- y todavía no sé por qué, porque no me dio ninguna explicación, nomás se fue.

Todos ellos, merecen un abrazo hoy. Y a ti que me lees, te digo que no pienses que hoy es nomás el Día del Padre, así porque sí. Hoy es el día de TU padre, y si lo tienes, corre a darle un abrazo. No le llames; no le mandes un mensaje; no es suficiente.

Si están distanciados, o hace mucho que no lo ves, no le hace. Y si lo quieres ver y no puedes verlo, no importa. Acuérdate de él dedicándole TU día, no SU día, y abrázalo fuerte, en presencia, en la distancia… o en el tiempo.

El regalo, no importa. El regalo para él, eres TÚ. Y si eres de los afortunados que aún lo tienes al alcance de ti, ve a donde él está.

Si en todo el año no has podido ir a verlo, por el trabajo o por tus ocupaciones, o yo qué sé, hoy él es TU prioridad; hoy es el día para que te olvides de todo y se lo dediques a él.

 

Cuando lo tengas al alcance de tus brazos, no tienes qué decirle nada. No lleves preparado nada. Déjalo que hable, y cuando haya terminado, dile todo lo que lo quieres. Dile todo lo importante que ha sido en tu vida.

Hazlo, porque -yo sé por qué te lo digo- a lo mejor un día, va a ser tarde. ¿Lo tienes hoy? Dale hoy.

Yo, al mío, esté donde esté, y porque sé que me está mirando, le digo: gracias, papá, no voy a dejar de quererte nunca.

ASÍ SUPE QUE SE HABÍA IDO

Hace varios años, conducía mi auto el encargado del taller a donde lo había llevado para el servicio.

Me llevaba a la oficina cuando recibí una llamada de mi hermana.

Voltee a verlo y le dije nomás: “acaba de morir mi papá”.

De golpe, viró hacia un costado, apagó el motor, abrió mi portezuela y me hizo salir. Sin decir palabra, me dio un abrazo; luego reanudó la marcha y nos fuimos en silencio durante todo el trayecto.

A veces, un abrazo es todo lo que uno necesita.

Hoy, yo quisiera un abrazo de mis hijos. Bueno, todos los días quisiera tenerlo...

CAJÓN DE SASTRE

"Por lo pronto, yo te abrazo", me dice la irreverente de mi Gaby.

CRÉDITO FOTOS: Plácido Garza.
CRÉDITO FOTOS: Plácido Garza.