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La morbosidad de César Ledesma
Después del fallecimiento de su esposa, el artista de 83 años: César Ledesma, ha trasladado su taller a su residencia en la Colonia República.
En su sala: una pintura en proceso sobre un bastidor. En el pasillo: cajas repletas de discos de viníl. Otro cuarto almacena su obra. Todo en orden e iniciamos la conversación.
-¿Cuál es el panorama de su trayectoria?-
“Estoy muy contento de lo que me sucedió a través de toda la vida. Tuve la fortuna desde muy niño de tener contacto con gentes interesantes. Aprendí a dibujar con aquellos grandes pintores que hacían las paredes de los edificios, los que pintaban grandes espectaculares.
“Después tuve maestros ilustres como Máximo Pacheco (1907-1992), Federico Canessi (1906-1977). Sobre todo Francisco Zuñiga (1912-1998), con el que trabajé bastante. Tuve la oportunidad de conocer a Diego Rivera (1986-1957)”.
-Hábleme sobre la Academia de San Carlos-
“En la facultad [de Filosofía y Letras], por las mañanas le ayudaba a Oswaldo Barra (1922-1999) para hacer un mural en la avenida Insurgentes. Por la tarde me iba a Ciudad Universitaria. Nunca me recibí [de Filosofía] por irme a San Carlos, donde tampoco me recibí”, (el maestro ríe).
Llegué haciendo mucho vuelo a San Carlos, por que yo era por lo menos 5 años mayor que todos mis condiscípulos y venía con cierta educación”.
“Tenía la facilidad de agrandar un dibujo chiquito y hacerlo grande. Se me ocurrió agrandar a los grandes grabadores: Leopoldo Méndez, Alberto Beltrán, [Adolfo] Mexiac y Arturo García Bustos (1926).
“Se hicieron unos muralotes en papel que me dieron prestigio en San Carlos, al grado que ganamos la sociedad de alumnos. Publiqué un periódico e hice un cine-club.
“Yo había sido muy amigo de Manuel González Casanova (1934-2012), quien ya empezaba a crear la cineteca de la universidad con sus hermanos.
“Él tenía películas como ‘El acorazado Potemkin’ (1925), ‘La sal de la tierra’ (1954) con Rosaura Revueltas. Todas esas películas las obtenía gratis, lo único que pagaba era el aparato para proyectarlas. Asi hice mi cine-club llamado Diego Rivera”.
-¿Cómo un Quetzalcóatl?-
“Quetzalcóatl es la serpiente emplumada con plumas de quetzal. La serpiente se une al águila o al quetzal para poder volar al ser humano. Es una serpiente con plumas luminosas, porque es la sabiduría. Quetzalcóatl era el sabio entre los prehispánicos”.
¿Cuauhtémoc es un águila que cae?-
“No. Es águila que desciende. Eso es no comprender la filosofía prehispánica”.
-¿Qué ha aprendido como artista?-
“Llegué un poquito tarde a la escuela. Estuve enfermo de niño, me caí de una azotea y me pasé dos años en cama. Todos decían que ya no la hacía, pero la hice.
“Haber sido un niño enfermo hizo que me gustara la pintura, expresarme, aprender, leer y apreciar la vida. Interesarme por el exterior. Por lo que hace el hombre.
“Yo por ejemplo veo unas hormiguitas, tan pequeñitas que digo ¿Cómo se suben aquí? ¿Qué olieron? ¿Chocolate o pan? ¿Desde dónde olieron? ¿Quién les dio esa capacidad? ¿Por qué esa grandiosidad en animales tan insignificantes?
“¿Cómo es posible que nosotros podamos interpretar? La vida es hermosa. Eso lo hace a uno estar produciendo en constante actividad”.
-¿A sus 83 años?-
“Si. Me cuesta trabajo caminar. La vista me falla mucho. Hay cosas que me cuesta trabajo ver, pero ahí vamos. Ahí vamos”.
La Ceiba Gráfica
Muestra de gráfica
> Fecha: hasta septiembre
> Lugar: Casa Purcell
> Hora: 10:00 a 18:00 horas
> Entrada libre
Tres generaciones
Exposición colectiva
> Fecha: hasta septiembre
> Lugar: Galería de la SEC
> Hora: 10:00 a 18:00 horas
> Entrada libre