La maldición del coronavirus

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La maldición del coronavirus

La fulminante aparición y propagación del coronavirus desde China ha encendido las alarmas en todo el mundo. Hay pánico, desinformación, no solo por parte de la población sino en muchos casos, en los gobiernos, en donde no se actúa con planeación ni de manera sistemática sino más bien como “bombero” (llega el problema y buscan la manera de apagarlo sin planeación y a bote pronto, o bien, planean cuando el agua esta hasta el cuello).

Con todas las implicaciones que conlleva esta pandemia, a la población en general le puede resultar muy difícil tomar una decisión sobre ¿Cómo actuar?, ¿Deberíamos esperar a tener más información?, ¿Es mejor hacer algo ya? O ¿Qué hacer?En el aspecto político, resulta necesario comprender que las medidas de control no deben proteger a la población de manera directa, sino cubrir al sistema de salud para proteger a la población. Aún no hay una vacuna, aunque países como Alemania, Estados Unidos, Israel, Japón y Reino Unido realizan experimentos. Solo se puede ralentizar el contagio.

En ese sentido, la crueldad de las estadísticas, han impactado de manera negativa en la conciencia social.Por otra parte, el problema de un aislamiento en países como México, es que la gran mayoría del país vive en la informalidad económica o con el “mínimo necesario”; impedirles salir a trabajar les provocaría también una desgracia, no por el coronavirus, sino por la inanición.Por eso en el tercer mundo, el problema es mucho más complejo que en países de Europa o Estados Unidos.

 

El coronavirus, va causar estragos en los países más pobres, lamentablemente y como siempre.Considero que no se está tomando en cuenta la cuestión de los daños económico-sociales de un aislamiento. 

Proponer a un país con una economía débil, a una población que no tiene ahorros y crédito, que no tiene como mantenerse en funcionamiento, que se le proponga la vía del aislamiento como los países desarrollados, es un tanto infame. Lo puede hacer Europa, lo puede hacer China, pero en muchos países de América, es difícil.Tomemos en cuenta también lo que sigue después de una cuarentena; cuando esto termine, habrá más pobreza, más desocupación, menos bienes de consumo disponibles… el sector informal de un país _como México_ no resistirá este estrés y muchos estados de América no cuentan con los recursos para sostenerlos.

En el país donde todo el mundo opina de todo y no sabe de nada, inundan todos los medios, sobretodo los digítales, dando su cátedra sobre el coronavirus. Para ello existen los epidemiólogos, una especialidad de la medicina.

A contra reloj, en pos de la vacuna.Desde hace años la comunidad científica alertó sobre el posible surgimiento de una pandemia global que tendría consecuencias catastróficas, como la llamada “gripe española” que entre 1918 y 1920 mato de 50 a 100 millones de personas.

El departamento de salud en los Estados Unidos y su área biotecnológica, hace dos días, anunciaron pruebas en humanos sobre una vacuna y antídoto contra el coronavirus. Sin embargo, al corte con fecha 25 de enero, los centros de control de enfermedades de Estados Unidos calcularon más de 19 millones de contagio y más de 10 mil decesos.De manera ingenua digo, Actitud Positiva! Y ocupar este “receso” en lo que hemos dejado para después.