La magia flautística de Horacio Franco con la Orquesta Filarmónica del Desierto

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La magia flautística de Horacio Franco con la Orquesta Filarmónica del Desierto

Por Omar Saucedo
Franco destacó la importancia de desarrollar más orquestas en el resto de las regiones de Coahuila.

La noche de este jueves, el flautista Horacio Franco dirigió y fue solista del concierto ‘Barroco Supremo’, donde fue elogiado por su enérgica dirección y su retadora interpretación de clásicos del género.  

La cita fue en punto de las 20:00 horas, aunque la tercera llamada de dio a les 20:15 horas, con el recinto ocupado a cerca de la mitad de su capacidad y la advertencia de que se apagaran los teléfonos y no se usara ningún tipo de flash, pues de ser descubierto haciendo esto, el asistente podría ser desalojado de la sala.

Pronto Horacio se acercó al escenario con un traje negro y múltiples flautas abrazadas en un manto azul, mismas que pronto acomodó en un atril a la espera de ser utilizadas pues abrió la noche dirigiendo “Chaconne”, del compositor Henry Purcell.

Por Omar Saucedo

Más adelante se desprendió de su saco y tomó la primera de sus flautas para interpretar la “Lamentatione” de Joseph Haydn, como reclamando más libertad a su vestimenta para al mismo tiempo dirigir la orquesta y moverse al ritmo de la música.

Alternando entre la dirección y los solos/dirección, Franco presentó otras piezas como el Concierto en Sol Menor 8 de Vivaldi, Fantasía en 3 de Purcell, el Concierto en LA menor para cuerdas y continuo de Vivaldi y la Sinfonía en Sol Menor de Haydn.

Al finalizar el programa, Horacio dirigió algunas palabras para su público saltillense:

“No es cierto que donde se acaban las catedrales y la carne asada se acaba la cultura, porque los mexicanos es un pueblo valioso, generoso y sobre todo un pueblo sensible, los músicos no conocemos de nacionalidades y ningún humano debería hacerlo aunque haya psicópatas locos que gobiernen el norte que digan que sí”.
Horacio Franco
Por Omar Saucedo

 

Mientras intentaba salir del escenario, el público lo regresaba con aplausos de pie hasta que finalmente complació al público con una última pieza, mientras desde las butaca le gritaban cosas como “¡excelente!” o “¡bravo, eres un franco!”.