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La inspiración AIDH: entre Platón, Maquiavelo, Berchelmann y Peces-Barba
En el marco del 5 Aniversario, la AIDH elabora con su personal la publicación de una memoria de su fundación. La directora general dejará una buena constancia del origen morado, un patrimonio de la UAdeC que ahora les corresponde consolidar a los que se quedaron. A mí me correspondió escribir la etapa inicial. En ella explico la versión originalista.
Este testimonio se basa en entrevistas. En la mía hay una pregunta interesante: ¿en quién se inspiró la creación de la AIDH? Debo confesar que realmente no hay un personaje central, salvo la permanente voz de mi padre, don Efrén, que siempre escucho en off: “cuando hagas algo en tu vida profesional, trata de hacer lo mejor. No seas un mediocre. De esos hay muchos”.
La entrevista, sin embargo, me hizo recordar cuatro personajes que en cierta medida representan una guía fundacional. Platón como filósofo. Maquiavelo como politólogo. Berchelmann como jurista. Peces-Barba como consejero del Rey. Explico algunos detalles.
Los que me conocen saben mi interés en la filosofía griega. El pensamiento de Sócrates, Platón y Aristóteles acompañó siempre mi formación. En tiempos de COVID-19 son más útiles: si no los leo, se me dificulta dormir. Cinco minutos de filosofía, a propósito de Gustav Radbruch, son suficientes para cerrar los ojos. Los recomiendo a los que hoy tienen insomnio.
Pues bien, siempre he pensado en que la filosofía me ayuda a entender mejor las cosas. El ágora ateniense enseña las ideas clave. En gran medida siempre encuentro el punto de partida. La Alegoría de la Caverna de Platón explica la fundación de la AIDH. En las sociedades democráticas sólo un centro científico del pensamiento de la dignidad humana es útil para liberarnos de las cadenas que aprisionan las violaciones a los derechos humanos.
Falta tiempo para consolidar el cambio generacional, pero la AIDH está pensada para formar a las personas en la defensa de sus derechos. Ese es el mejor patrimonio para nuestra universidad: la #EducaciónDH que impacte y transforme en las instituciones y la sociedad para colocar en el centro de las decisiones a la dignidad humana. Vivir en libertad, igualdad y fraternidad es una lucha constante que debe hacerse con valor y educación.
Maquiavelo, por su parte, nos enseña que toda idea transformadora necesita de la política. El Príncipe hace política para el bienestar de la República, en donde el realismo político le obliga a asumir la astucia de un zorro para descubrir las trampas y las garras de un león para aterrorizar a los lobos.
La AIDH ha sido pensada para contribuir con conocimiento en el diseño e implementación de una #PolíticaDH. Debe saber que hay zorros y leones en la lucha por la dignidad humana, pero debe comunicar con toda objetividad la mejor política para defender derechos, sin estridencias ni protagonismos. El mejor valor es la construcción del conocimiento científico para que los políticos y la sociedad tomen las mejores decisiones en su comunidad.
Berchelmann es mi maestro que me enseñó a querer mi profesión. La justicia depende de la preparación de los juristas en los valores del Derecho. Don Antonio formó toda una generación en mi comunidad: sus clases interminables me enseñaron que sólo estudiando se encuentran las soluciones. Su congruencia como juez y legislador inspiró la idea morada, porque su objetivo es formar la nueva generación que aprenda a trascender en sus espacios profesionales para erradicar la impunidad e injusticia.
Tuve el gran privilegio de ser su alumno, tesista y colaborador. Es el ejemplo de jurista que algún día espero imitar. Si la AIDH genera juristas como él, sin duda, Coahuila será un ejemplo de un buen estado de derechos.
Don Gregorio Peces-Barba, finalmente, es un referente en el mundo de los derechos humanos. Padre de la Constitución española, fundador de la UC3M, defensor de víctimas y consejero de Estado. En lo personal nunca tuve cercanía con él, pero una sola sobremesa con puro fue suficiente para entender un gran consejo para la AIDH. Los que estudiamos derechos humanos en la Carlos III sabemos el significado que tenía la inauguración de los cursos con su conferencia en su querido IBCDH. Luego entendimos que él fue el creador de toda una generación, política y académica.
Con este antecedente, un día mi profesor Rafael de Asís me llevó a almorzar con él como rector, después de un encuentro con el embajador en España. Estábamos concretando la manera de apoyar mi idea de construir un centro de derechos humanos a mi regreso. Entre anécdotas que contaba como consejero del Rey, me dijo: “joven, usted ya tiene los méritos académicos (por lo que me dice Rafa), pero uno no tiene lo merece, sino lo que negocia. Y para eso haga amigos, no sólo méritos. Así que, si quiere construir un Instituto como yo, va a necesitar muchos amigos”.
Para los que se quedan, les corresponde ahora aportar la referencia feminista que, sin duda, consolidará un mejor instituto por los ojos de la igualdad.
#JURISTASDH
El mejor regalo que mi universidad me ha dado es haberme dado la oportunidad de poner un granito de arena en la fundación de la AIDH.
Los que se quedan para consolidarla espero les sirvan estas cuatro referencias que la inspiraron. Lo van a hacer mejor. De mi parte sólo espero que me sigan invitando a dar, de vez en cuando, una que otra clase.
El autor es director fundador de la Academia IDH
Este texto es parte del proyecto de Derechos Humanos de VANGUARDIA y la Academia IDH
Derechos Humanos S. XXI
Luis Efrén Ríos Vega