La Habitación
Usted está aquí
La Habitación
Entre los estrenos de películas de Oscar que comenzaron a darse en las salas de cine de Saltillo desde enero pasado cuando se dieron las nominaciones había quedado relegado uno de los más importantes.
Y es que si bien llegaron a tiempo ganadoras como “El Renacido”, de Alejandro González Iñárritu o “La chica danesa”, de Tom Hooper, entre otras, el estreno de “La Habitación” (“Room”), del cineasta irlandés Lenny Abrahamson, se fue posponiendo en pantallas locales desde su estreno nacional del 19 de febrero pasado hasta su exhibición iniciada el pasado viernes 22 a pesar de haber dado a ganar el Oscar a la Mejor Actriz a la norteamericana Brie Larson por encima de primeras actrices como la británica Charlotte Rampling y la australiana Cate Blanchett, entre otras más.
Con todo, este retraso llega justo en el momento en que al momento de escribir estas líneas se ha dado la alerta en la ciudad de varios secuestros simultáneos de jovencitas y de una forma en su totalidad contrastante apenas unos días antes del festejo del Día de las Madres, dos situaciones que complementan el gran personaje que Brie Larson logró tejer para contribuir a la absoluta efectividad de esta película.
Y es que “La Habitación” gira en torno a una joven madre que paulatinamente el espectador comienza a descubrir, primero, que está secuestrada en una claustrofóbica habitación en la que vive al lado de su pequeño hijo Jack (Jacob Tremblay), y en la que ha permanecido prácticamente desde que dio a luz cinco años atrás haciendo todo lo posible porque el niño (quien en un principio inclusive creemos que es una niña porque en el transcurso de tiempo que ha crecido nunca le ha cortado el pelo) viva lo mejor posible dentro de la situación de confinamiento a la que los ha obligado su secuestrador.
Sin embargo, un buen día esta situación extrema obliga a que la madre y el hijo se pongan de acuerdo para una huida en la que, por las circunstancias que los rodean, ponen en riesgo de entrada su integridad física, pero la sorpresa para el espectador es que este contemporáneo “castillo de la pureza” puede reservar una realidad todavía más cruda a pesar de lo asombroso que resulta ser a primera vista el exterior para el pequeño que desde que nació ha vivido encerrado.
Hacemos alusión a una de las mejores cintas en la filmografía del cineasta mexicano Arturo Ripstein (“El castillo de la pureza”, 1972) porque si bien en aquella el gran verdugo de toda una familia confinada en una casona del centro de la Ciudad de México, el encierro que viven en “La Habitación” la madre que interpreta Brie Larson y el hijo que personifica Jack Tremblay, es tan sólo el parteaguas precisamente a un regreso al seno familiar en donde quizás no veamos el final feliz que tras tanto sufrimiento uno pudiera ver que los personajes protagónicos abracen.
El corazón de “La Habitación” es, por tanto, el duelo de actuaciones de Brie Larson con el pequeño Jacob Tremblay (quien cuando menos merecía por su extraordinario desempeño en este personaje cuando menos su respectiva nominación a la estatuilla dorada), y aunque no es para todos los gustos en específico por la crudeza de su temática, es una experiencia cinematográfica que al ser un espejo escalofriante de la realidad que nos rodea le da el pase automático a su trascendencia para la posteridad.
Comentarios a: alfredogalindo@hotmail.com; Twitter: @AlfredoGalindo