La flor expresa su aroma
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La flor expresa su aroma
Se abre la flor, expresa su aroma. Da vida a otras flores. Pero el vendaval la coloca contra el muro. Desde otros latidos hablan de su tinta y su perfume. No importa; como lo hacen las flores, se entregó, está en su naturaleza.
Las abejas generan en la mañana un sonido constante y suave. Danzan entre las flores del manzano, se desplazan hacia las inflorescencias de las lavandas. Entran, beben. Escuchan el sonido del agua que riega las raíces. Éste es el canto.
El viento es suave, como si no quisiera detener ese vuelo y el murmullo del numeroso enjambre que atesoro con la mirada. De esas visitas saldrán frutos como ideas , como imágenes, como textos.
¿Quién cuida los jardines floridos? ¿Solo el viento? ¿Solo las miradas? Deberán de ser solo las flores quienes se protejan unas a otras? ¿Quién cuida la flor también cuida otras intenciones? ¿Cuáles son?
¿De qué color es el cielo? ¿Quién extiende su voz para hendir o para ensalzar? ¿Qué gana y qué pierde?
¿Qué falta? y ¿cómo se dice?, ¿cómo se escribe?, ¿dónde se anota y en qué tono?
¿Qué falló? ¿Por qué? ¿Quién abona a su jardín con el perfume de la flor?
Que la flor se refugie en lo que su aroma hace visible y en las preguntas que nacen para fertilizar jardines, esos sitios donde pensamientos permitan que la justicia llegue hasta las flores desaparecidas o segadas.