La esfera

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La esfera

Para Natalia, Estela y Margarita

Cuatro espíritus habitan una esfera de follaje. De la mañana hasta la tarde caminan entre fresas, arándanos, plátanos y frutos. Hay humo de café que se entrega. Hongos y espinacas. Aceite de cacahuate. Albahaca seca. Panes.

Voces y susurros develan secretos. Comprenden y hacen disección a la naturaleza humana como si fuera, que lo es, un cuerpo luminoso abierto sobre la mesa, pulsante. Hojas de citronela maceradas sobre las piernas. Danzas entre agua de un azul esmaltado.

Las flores perfuman el jardín de la esfera que comunica con otra: hay una puerta al bosque. Los encinos dejan caer sus mensajes. Acodadas entre las ramas, garras oscuras aletean.

Una calidez de vientre resguarda a los cuatro espíritus con su cama de clorofila. Tendidas de cara al cielo, una dice: abajo es arriba. El centro del mundo sigue adentro de sus corazones. Resguardado. A salvo.

Este es el paisaje: el cielo se abre. El sol en su ángulo decreciente, lanza destellos a las nubes.

Cuerpos. Risas de cristal y trueno. Como hace años, como hace miles.

Las ánimas miran desde su esfera a otra esfera que fulgura a la mitad, visible al centro del cielo. Casi lo olvidaba. Éste es el mismo día en el que hay fuego en las calles por un crimen de odio. El mismo día en el que se incineran cuerpos. El mismo día en el que de nuevo, han puesto a dos hombres a orbitar la tierra, en el que la ciencia abre paso a las marcas comerciales; lo trivial se une a lo profundo. Es el siglo del espectáculo de las redes que todo aplanan. ¿Ahora cuál será el nuevo propósito de la ciencia? ¿Se torcerá más su brazo ante el mercado?  ¿El siguiente desafío será llevará un esmoquin blanco a saludar a la Luna? o ¿escoger a los científicos por su buen registro ante las cámaras?  ¿Ya no solo banderas políticas, sino comprobaciones de boletaje para llegar y tomarse una selfi? ¿Esas serán las batallas? Cuerpos de aleaciones siguen en una órbita de deshechos desde hace más de medio siglo. Una parte de nosotros está en ellos.

Risas claras. Música suave y una media luna que esplende visible. ¿Esta diosa  del ensueño está a punto de caer definitivamente?

En la esfera, alas de colibríes y otras plumajes baten entre flores de fuego. Cae un pétalo encendido. Fosforesce. Ahora los espíritus duermen.