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La dama de oro

A principios de esta semana se llevó a cabo en Nueva York la más reciente edición de los premios Gotham a lo mejor en cine independiente norteamericano que se lleva a cabo anualmente desde 1991.

 Durante la misma entrega se aprovecha para honrar a una figura importante del cine por su trayectoria, y este año ese galardón fue dedicado a la británica Helen Mirren, ganadora del Oscar a la Mejor Actriz del 2006 por su trabajo protagónico en “La Reina”, de Stephen Frears, y quien fue elegido para otorgárselo fue el primer actor estadounidense ganador a su vez de dos estatuillas doradas, Robert De Niro, quien aprovechó la ocasión no sólo para confesarse su fan sino que también tiene fantasías con ella como mujer … con todo el respeto que le merece el esposo de la actriz, el cineasta también norteamericano Taylor Hackford.

 Todo esto viene a colación con nuestra recomendación de cine en casa de hoy porque este año una vez más el nombre de la primera actriz suena para su consideración en dos películas suyas que se estrenaron en Estados Unidos a lo largo del 2015: la biopic “Trumbo”, de Jay Roach, sobre el controvertido guionista del mismo apellido que a finales de los años 40 fue puesto en una lista negra junto a otro creadores hollywoodenses por sus creencias políticas, y la segunda, basada también en una historia real, donde la señora Mirren es la principal protagonista y que desde hace algunas semanas se encuentra disponible para su renta en los videoclubes de la ciudad.

 El filme en cuestión se trata de “La dama de oro” (“Woman in gold”), y es que gira alrededor de una colección de arte en la que destacaba el cuadro con incrustaciones de oro de una mujer que era descendiente de María Altman (Helen Mirren) quien por ser judía al igual que el resto de su familia emigró a los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial y por tanto la colección en su totalidad junto a dicho cuadro se quedó a merced de los nazis.
 Los años pasan, y María, siendo ya una ciudadana norteamericana que radica en la ciudad de Los Ángeles, no se deja intimidar por su avanzada edad octogenaria y contrata a un joven e incipiente abogado también judío de nombre Randy Shoenberg (Ryan Reynolds), para enfrentar e incluso demandar no sólo al Museo de Vienna que tiene bajo su posición dicha pieza sino al gobierno austriaco por haberse apoderado de unos bienes que no les pertenecían a partir del robo que hicieron los nazis aprovechando la situación caótica que propició la guerra.

 Dirigida con muy buen gusto por el cineasta inglés Simon Curtis, recordado por otro destacados trabajo previos como lo fue “Mi semana con Marilyn”, que le dio a la norteamericana Michelle Williams otra de sus dos nominaciones al Oscar, “La dama de oro” nos brinda otra actuación de primer nivel de Helen Mirren ahora en un relato que nos remite a historias que van de “La lista de Schindler” (Steven Spielberg, 1993) a “Operación Monumento” (George Clooney, 2014) por la temática tanto de migración judía como de apropiación de objetos de arte en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, al tiempo que vale la pena aplaudir también el trabajo del canadiense Ryan Reynolds, quien tiene un decente duelo de actuaciones con la actriz tras las recomendaciones de “Cautiva” e “In/mortal”.
 
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