La ciudad no hace al servidor público

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La ciudad no hace al servidor público

Quizá por primera vez en la historia de Coahuila, los tres poderes del estado están bajo la figura de un personaje nacido en Torreón.

El ejecutivo: el gobernador Miguel Riquelme Solís. El legislativo: presidente de la Junta del Congreso, Marcelo Torres Cofiño. El judicial: el presidente del Poder Judicial del Estado, Miguel Mery Ayup.

¿Qué representa políticamente este acontecimiento? No mucho. Pese que en las reuniones de café muchos se han ufanado que tres laguneros –más preciso tres torreonenses– estén al frente de los tres principales poderes, mientras que la grilla saltillense se está retorciendo, pero la realidad es que la ciudad de origen no hace al servidor público.

El hecho que Marcelo Torres Cofiño, además de lagunero sea de oposición, no ha significado nada. Para empezar, históricamente la oposición –de un estado gobernado toda la vida por un partido (PRI)– ha venido de Torreón. Pese a lo anterior, prácticamente Torres Cofiño ha preferido fijar posturas respecto al Gobierno Federal en lugar de enfrascarse en pleitos con el gobierno estatal.

Las declaraciones de quien se perfila para ser el candidato blanquiazul a la alcaldía de Torreón, han sido más que tibias y en las invitaciones a eventos del gobierno, arranques de obra o anuncios, se le ve sonriente en el estrado a lado del Gobernador. Más parece que el diputado quiere caminar en terreno liso hasta que lleguen los comicios para elegir presidentes municipales.

El caso de Miguel Mery también tiene sus asegunes. Está donde ahora está porque perdió dos elecciones: alcalde y diputado local del distrito 6. Y como premio de consolación entró como magistrado a la Sala Regional de La Laguna, entonces el Gobernador encontró la puerta para colocarlo al frente del poder judicial y tener a gente de su confianza.

El hecho que esté Miguel Mery como magistrado presidente es reflejo de que no existe una separación de poderes. Para nadie es secreto que su posición la dictó el ejecutivo –aunque políticamente esto se negará sistemáticamente–. Miguel Mery no tiene carrera judicial, más bien carrera política: comenzó su carrera pública desde 1996 como coordinador de Planeación y Análisis de la secretaría particular del gobernador y luego como secretario de agenda. Miguel Mery desde ya asumirá el control del poder judicial, siempre con susurros desde el ejecutivo.

¿Qué significa? Pues que el corazón del poder judicial seguirá siempre del lado de los intereses del Estado cuando así se requiera. El gobernador Miguel Riquelme aprovechó y, a dos años de estar en el cargo, logró imponer a un aliado.

Y el ejecutivo, Miguel Riquelme, llegó luego de un proceso de impugnación que puso en duda su triunfo. Ha sabido capotear los vaivenes políticos, sin embargo, un estado quebrado le impide maniobrar y su compromiso político le empantana poner la llaga sobre terrenos escabrosos de sus antecesores.

De Torreón, Saltillo, de la frontera o el centro, cámbiele nombre, ciudad de origen y sexenio, y seguro no encontrará muchos cambios o diferencias.

AL TIRO

Podemos seguir con el tema. El fiscal general de Coahuila, Gerardo Márquez Guevara, es de Torreón, pero en la materia hay decenas de puntos flacos, débiles y enclenques.

El presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Hugo Morales, también es nacido en Torreón. Llegó luego de presidir la delegación de la Fiscalía en La Laguna y fue –otra vez– colocado por el ejecutivo en un área como los derechos humanos, la cual en Coahuila ha sido señalada hasta por instancias internacionales.

También los presidentes del PRI y del PAN son de Torreón. Los partidos en teoría más fuertes de la entidad son también capitaneados por gente nacida en esta ciudad; Rodrigo Fuentes y Jesús de León, respectivamente.

¿Qué significa esto? Tampoco nada. Rodrigo Fuentes es más un capricho político pues sus resultados en la última elección fueron desastrosos para su partido, y como diputado local no hizo nada. Por su parte, Jesús de León perdió dos veces la elección para alcalde de Torreón y es más un alfil que encontró el grupo anayista para perpetuarse en el partido.

Así pues, ¿qué significa que varios poderes estén en manos de gente nacida en Torreón? Vaya, pues nada.