La burocratización política
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La burocratización política
Ya lo consignamos en este espacio, hace algunos días, que uno de los grandes males de México ha sido la burocratización política, la nefasta confusión entre el Estado y el partido oficial, un error que cometió Vladimir Lenin al triunfo de la revolución bolchevique, burocratización que retrasó desde un principio la toma del Palacio de Invierno, burócratas parásitos como los que aquí vemos por todas partes asediando todos los palacios, las fiscalías, los institutos electorales (INE-IEC), las instancias anticorrupción, de transparencia, los partidos (el PRD tiene su sindicato) y, lo peor de todo, los órganos constitucionales autónomos, que es lo más aberrante de la burocratización política.
Burocracia que ya es vista con hartazgo por una ciudadanía que anhela ver caras nuevas, limpias, frescas, no el rastrojo envilecido de la vida pública pasada, presente hoy en el renacimiento de los cacicazgos. Ahí tiene usted el colmo del acabose: al profesor Jaime Castillo Garza proponiéndose a sí mismo como consejero ciudadano del Sistema Estatal Anticorrupción, alguien que está muy lejos de tener una cara fresca y limpia, que viene a demostrarnos que si bien es cierto que hay cadáveres literales, también es cierto que hay cadáveres morales, la permanencia zombi que se niega a fenecer.
Que Jaime Castillo haya sido burócrata sindicado al SNTE toda su vida es lo de menos, pero es inaceptable el cinismo de presentarse como un ciudadano de la anticorrupción, una burla si tomamos en cuenta una sola anécdota que retrata su actuación: resulta que al finalizar una conferencia de prensa, el entonces gobernador Humberto Moreira pregunta a los reporteros que si no han visto a “Rico McPato”, ante el extrañamiento general alguien pregunta quién es tal personaje y Humberto contesta a modo de chanza: “¿A poco no saben? Jaime Castillo es el nuevo Rico McPato”. Basta imaginar el tamaño del atraco.
Otro miembro de la elite extractiva zombi de Coahuila es, sin duda, Ramón Verduzco Arguelles, un burócrata del PRI que pretende repetir la historia del procurador Raúl Cervantes; pasar de jurídico del partido a Fiscal General, lo cual es el mejor ejemplo del clásico “spoil system”, la expresión inglesa para definir el “reparto de botín”, la repartición entre los militantes de un partido de las instancias de poder. ¿Y los méritos? Bueno, el sistema clientelar nos indica que la fama de don Ramón está en el Registro Público de la Propiedad, donde su presencia ha sido letal para la confianza de la ciudadanía en esa oficina registral.
Y conste que este “zombi system” –que ya incluye a doña Gabriela de León– es la peor burocratización política que ha padecido nuestra entidad, un enorme dique que impide desinfectar las cloacas estatales donde zombis como Lito, Chuy Ochoa, Castillo y Verduzco, entre otros, no se han dado cuenta de que apestan, que ya hieden porque son unos auténticos cadáveres morales. Esperamos, pues, que el gobernador Riquelme se rodeé de caras nuevas, y mejor si son puros laguneros, no le aunque.
ISIDRO DEL BOSQUE MORALES
Cumplió años el popular “Chilín”, ya lo felicitaron, nos consta, el Embajador Enrique Martínez y Martínez, el rejoneador Álvaro Domecq, Eloy Cavazos, Abraham Cepeda, Liébano, Manolo, Isidro, Meade Kuribreña, Pepe Cárdenas, Sergio Martínez “El Brother”, la campeona “Cobrita” Pérez, su majestad “La Lochita”, el voceador Toño “La Bola” y muchos personajes más. ¡Felicidades, Chilín!