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La Bruja

En el verano del año pasado destacó entre los estrenos alternos a las ostentosas producciones de la temporada el de una muy original película del género de terror como no había habido en años.

Esta fue “Esta detrás de ti” (“It follows”), filme del norteamericano David Robert Mitchell que comenzó a recorrer los circuitos de cine del mundo desde su estreno en el marco del Festival Internacional de Cine de Cannes del año 2014 y que pese a todo anticipo hubo una pequeña distribuidora que se arriesgó a programarla en México durante el verano cinematográfico del 2015 luego de haberse convertido en un suceso de taquilla en los Estados Unidos en la primavera del año pasado.

Este año la historia se repite justo el día de hoy con el estreno nacional incluyendo las pantallas de cine de Saltillo de otro gran filme del género de terror proveniente también del cine independiente de Norteamérica y el cual tras haber sido incluso premiado el año pasado en otro destacado Festival de Cine como el de Sundance con el galardón al Mejor Director del certamen para Robert Eggers luego de estrenarse con mucho éxito hace justo tres meses en los cines de Estados Unidos corrió el rumor de que en México no llegaría a exhibirse comercialmente por la crudeza de su temática y propuesta.

La cinta en cuestión se titula “La Bruja” (“The Witch”), y contrario a todos los pronósticos mencionados (que a estas alturas creemos más fue parte de una campaña publicitaria por parte de su distribuidora Universal) llega justo después de que algunas agrupaciones religiosas locales no sólo promovieron películas como la horripilante “Pink” por, según ellos, “atentar contra las buenas costumbres” e irónicamente gira alrededor de un equiparable sistema teológico como el calvinismo cuya sola existencia han propiciado la creación de algunas de las mejores películas de terror de la historia del género.

Y es que “La Bruja” inicia en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra en el año de 1630 cuando una familia completa es desterrada por su congregación religiosa por una arbitrariedad para que vivan aislados de la civilización en una cabaña en el bosque donde siguen practicando su religión hasta que su hijo menor desaparece misteriosamente y otros extraños eventos relacionados a la magia negra, magia negra y posesión satánica se hilan a esa desaparición.

El elenco lo complementan en su mayoría caras desconocidas (algo que se agradece también) entre las que brilla con toda justificación y aprovechando ese lucimiento al máximo la joven actriz norteamericana Anya Taylor Joy en el papel de Thomasin, “La Bruja”, en cuestión, quien tiene el giro dramático más sorprendente de la historia.

“La Bruja” es, por todo lo antes mencionado, una sorpresa gratificante y muy plausible para los verdaderos fanáticos del género puesto que se desarrolla con la sobriedad pero también crudeza y pocas concesiones vistas en otras cintas que tienen qué ver con brujas y magia negra y por lo mismo está sin temor a equivocarnos en la lista de clásicos como “El Bebé de Rosemary” (Roman Polanski, 1968) o “El Exorcista” (William Friedkin, 1973), entre otras, donde puede situarse desde ya y con mayor razón en un futuro muy próximo. Si le gusta asustarse, no se la pierda.

Comentarios a: alfredogalindo@hotmail.com; Twitter: @AlfredoGalindo