IV Informe: la oportunidad de diálogo
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IV Informe: la oportunidad de diálogo
Esta mañana, quienes integran el Poder Legislativo de Coahuila se encontrarán con el titular del Poder Ejecutivo para, de acuerdo con el formato establecido, sostener un diálogo respecto de lo hecho en los últimos 12 meses en nuestra entidad y analizar los retos que se encuentran en la agenda de los próximos dos años.
Se trata de un ejercicio que en Coahuila se viene realizando a partir de la iniciativa que el propio Mandatario estatal, Rubén Moreira, planteó al Congreso para modificar el mecanismo a través del cual se cumplía con la obligación de rendir cuentas.
El diálogo entre poderes no es una novedad coahuilense, por supuesto. Se trata de un ejercicio que los poderes legislativo y ejecutivo realizan en diferentes democracias del mundo. Sin embargo, sí constituye un ejercicio peculiar en México, País donde los informes de Gobierno han sido, tradicionalmente, sólo una oportunidad para rendir culto a la personalidad de presidentes, gobernadores y alcaldes.
A nivel federal, como bien sabemos, “El Día del Presidente” se extinguió hace ya varios años, cuando se decidió que el titular del Ejecutivo Federal no asistiera más a la tribuna del Congreso de la Unión y solamente entregara el texto de su informe, para que posteriormente los miembros de su gabinete acudan a comparecer ante ambas cámaras para la glosa del mismo.
Que ya no exista más en México “El Día del Presidente” no es sino la evidencia de algo que muchas voces dijeron durante mucho tiempo: se trataba de un ejercicio que poco o nada le aportaba a la mejoría de la política y la vida pública del País.
Para que en Coahuila no lleguemos a la misma conclusión, resulta indispensable que quienes integran el Poder Legislativo de Coahuila sepan convertir en un ejercicio útil el diálogo entre poderes al cual les convoca anualmente la legislación vigente.
No están las diputadas y diputados del Poder Legislativo para entregarse al elogio y la lisonja fáciles, por supuesto. Pero tampoco para recrear una competencia de descalificaciones cuyo único propósito sea la estridencia y la eventual ganancia electoral.
Para que un ejercicio como el de hoy sea útil para todos y no se convierta sólo en generador de anécdotas, ambos poderes deben comprometerse con la realización de un diálogo que atienda a una de las acepciones deseables del término: “discusión sobre un asunto o sobre un problema con la intención de llegar a un acuerdo o de encontrar una solución”.
Si no se enfrenta desde esta perspectiva el encuentro de poderes de esta mañana, si el ejercicio se convierte en un “diálogo de sordos”, entonces nada útil nos habrá dejado y habremos desperdiciado —todos— una magnífica oportunidad de convertir a este nuevo formato de rendición de cuentas en un mecanismo deseable que contribuya al mejoramiento continuo de nuestra democracia.