Instituto de Derechos Humanos ‘Gregorio Peces-Barba’

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Instituto de Derechos Humanos ‘Gregorio Peces-Barba’

El Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Carlos III de Madrid celebra su 30 aniversario con una nueva identidad. El “Bartolomé de las Casas” se llama ahora como su fundador, Gregorio Peces-Barba.

Todos sabemos que esa institución se debe al profesor Peces-Barba. De él, obviamente, existe una extensa biografía como padre de la constitución, jurista, filósofo y universitario. Es un gran personaje de la España democrática.

En lo personal, fui un usufructuario más de su obra. Como egresado de la maestría y del doctorado del IDHBC comparto el efecto transformador que en mi vida profesional generó su impronta universitaria que trasciende más allá de Getafe, Leganés, Colmenarejo o Madrid.

Una breve historia. Siempre quise hacer un doctorado. Por necesidad laboral me tuve que esperar. Primero: tenía que trabajar para contribuir al gasto familiar. Segundo: mi madre y yo, principalmente, decidimos que mi hermana tenía que terminar su especialización. En tercer lugar: la suerte de las becas nunca me acompaño; aplique a todas y nunca obtuve nada.

Mi vida profesional se desarrolló sin posgrado. Me tuve que ir a vivir a otro lugar porque gané un concurso de oposición judicial. Los primeros años pasaban y no había oportunidad de estudiar. Decidí, por ende, inscribirme a un posgrado en la UANL. Trabajaba en la semana y los fines de semana estudiaba. Luego vinieron otros estudios de especialización y maestría. Pero en realidad no eran de la calidad suficiente ni deseada.

Mi primera década profesional pasó. Decidí vender una parte de mi patrimonio y con mis ahorros solventé mis estudios en el extranjero. Llegué al famoso IDHBC. Comencé a cursar el doctorado. Mi presupuesto era limitado. Sólo podía estar un año. No tenía beca ni apoyos. Me los habían quitado.

Tres datos de mi llegada a Madrid. 1. Preguntarle al chofer del bus que cogí en Atocha si llegaba a Getafe. Me dijo: “¿que no sabéis leer? Tira pa´delante”. Me subí, sin cogerme de nada. 2. La conferencia inaugural de Peces-Barba. 3. La entrega de su libro (rojo).

El primer año fue estudio de tiempo completo. Acudía a los edificios 9, 11 y 14 para tomar clase, asistir a seminarios y a leer en la Biblioteca. En la tarde regresaba al piso para estar con Yolita e ir a los jardines de Sabatini, al templo de Debod, a la Gran Vía o a la Plaza del Sol. Esos eran lujos.

Mi ahorro, sin embargo, se acababa. El euro aumentaba. Por suerte pude concretar unas asesorías a distancia. Eso me permitió tener un año más. Terminé mi primera tesis para el máster. Recuerdo que mi tutor, el profesor Rafael de Asís (que dirigía el IDHBC), me dijo: “ya tenéis la tesis doctoral”.

En mi segundo año estaba listo para regresar. Pero el ocio intelectual me atrapó. No quería volver. Me fui a hacer estancias de investigación en otras universidades de Europa. De nuevo aplicaba a todas las becas. Ninguna gané. En esa ocasión pedí un préstamo bancario para financiarme.

Iniciaba mi tercer año. Los recursos se agotaron. Justo cuando iba a tomar el avión de regreso llegó a mi correo una notificación: “se ha ganado una beca para concluir su doctorado, gracias al IDHBC”.

No me lo creía. Si no fuera por el programa de derechos humanos que el profesor Peces-Barba creó y apoyaba desde la rectoría de la UC3M, yo no hubiera concluido mi formación.

Estoy en deuda. Sólo tuve oportunidades que nadie me ofreció. Pude coordinar un taller de derechos políticos. Gracias al apoyo de Javier Ansuátegui, mi primer libro del extranjero que coordiné se financió con recursos del instituto. Luego, gracias a Rafael de Asís, almorcé con el profesor Peces-Barba y el Embajador de mi País para ir concretado el primer antecedente que dio origen a lo que hoy es la Academia IDH.

Mi mejor formación se la debo al final a una idea genial: la creación del IDHBC para que personas como yo, sin suerte en becas en su país, pudieran militar en el partido de los derechos humanos y regresar a sus lugares de origen para contribuir en la construcción de sociedades más libres, igualitarias y fraternas.

OPORTUNIDADES DE TRANSFORMACIÓN

Peces-Barba significa oportunidades de transformación por medio de la educación para la ciudadanía. Platiqué en tres ocasiones con él. Pero fueron suficientes para que un consejero del Rey me diera muchas lecciones de vida.

El IDHBC debe sentirse satisfecho. Ha creado oportunidades de vida a muchas personas que hoy promueven el legado de la defensa de los derechos de Bartolomé de las Casas que concibió originalmente el profesor Peces-Barba.