HMV: los hilos sueltos de la madeja
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HMV: los hilos sueltos de la madeja
El desenlace es inevitable: cuando un personaje público -político, artista, deportista, profesionista por su cuenta- cae en desgracia, las historias alrededor suyo comienzan a desmadejarse y a revelar detalles que modifican el retrato que hasta entonces se había tenido del mismo.
Con Humberto Moreira Valdés no podía ser diferente. Y no solamente porque se trata de un individuo que ha gozado de fama pública en los últimos años, sino porque se trata de un personaje particularmente carismático, de esos que polarizan las opiniones a su alrededor.
Por eso mismo, porque la polarización es el signo distintivo de su personalidad, a nadie debe extrañarle el amplio abanico de reacciones generadas por el arresto de que es objeto en este momento en España y cuyo desenlace podría ocurrir en dos días.
Humberto Moreira ha sido, desde su irrupción en la vida pública, un individuo que no puede pasar inadvertido y que, por eso, provoca reacciones por donde pasa. No puede esperarse algo distinto del hecho que hoy se encuentre en prisión acusado de cometer diversos delitos.
En un extremo del espectro, sus idólatras no dudas un instante en calificar como una “infamia” el hecho de que las autoridades españolas se hayan “atrevido” a investigarle y, con base en las indagatorias realizadas, construir un caso criminal en su contra, para colocarle en el banquillo de los acusados y, eventualmente, condenarle a pasar un tiempo en prisión.
En el otro lado de la mesa, sus detractores no tienen duda que el arresto de “El Profe” constituye el epílogo esperado de una historia de excesos y de “ebriedad de poder” que trajo consigo todos los males posibles a Coahuila, razón por la cual no cabe sino el castigo más severo.
Unos y otros elevan sus plegarias al cielo para que el desenlace de esta historia sea el único que les parece aceptable: bien que el exmandatario coahuilense resulte exonerado, bien que sea condenado a pesar una larga temporada en la sombra.
En el trayecto, las hebras de la madeja hilada por Moreira durante su paso por el Gobierno se van soltando y revelando detalles que, por un lado, confirman las sospechas respecto de las leyendas que necesariamente se tejen alrededor de los hombres del poder y, por el otro, van dibujando una historia diferente a la confeccionada por el discurso oficial.
Socios, compañeros de viaje, correligionarios, cómplices. Los calificativos que es posible adjudicar a quienes acompañan a los gobernantes son variados, pero un hilo conductor les une: cuando historias como las de Humberto Moreira atraviesan por un período como el actual, sus retratos se exponen de verdad a la luz y los detalles quedan al descubierto.
Ése es uno de los principales riesgos que corren quienes acompañaron a Humberto Moreira en su aventura: si lo que allende el Atlántico se dice es cierto, difícilmente podrán mantenerlo oculto, pues la madeja que se desenrolló con la detención del exmandatario ha dejado todos los hilos sueltos