Halloween

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Halloween

No recuerdo en que momento empecé a amar el Halloween, pero yo era niño cuando ocurrió. A temprana edad uno no necesita de demasiadas cosas para que algo grande se dispare en el interior de uno; puede ser una imagen, un sonido o una mezcla de varias cosas. Ahora, ya mayor, el último día de octubre es, a lo mucho un pretexto más para emborracharme u organizar una fiesta. No prometo dulces en estas celebraciones improvisadas que he realizado intermitentemente en los últimos 10 años y mucho menos soy estricto al momento de insistirle a los asistentes que acudan disfrazados; pero, además de beber y bailar, estas fechas me sirven para hacer una de las cosas de las que me jacto más.

1. Por pobreza o por falta de iniciativa, o quizás por ambas, jamás pude ser DJ. A cambio me he alzado entre mi círculo de amistades como el tirano del playlist, un personaje que en el papel es un sujeto odioso que custodia el estéreo, la laptop o (en su defecto) el celular en donde la gente selecciona sus canciones durante una fiesta. No puedo decir que no sea detestado por mi totalitarismo, pero puedo presumir que me ha ido mejor que a otros que hacen del seriado de canciones su misión en la vida. Aun así, con el saldo a favor, nunca falta quien implora que manden al DJ (un seudo-DJ en mi caso) lejos, muy lejos. Puedo sugerirles, cuando coincidan conmigo y para que amaine su inconformidad, algo de The Strains con Joseph Paola: “Fuck the DJ”.

2. Para estas fechas, hay canciones bastante bien aceptadas casi de manera institucional. Quién no ha escuchado nunca “Thriller” en una fiesta de Halloween. El tema de Michael Jackson es a estos festejos lo que “No rompas mi corazón” de Caballo Dorado a las bodas y quinceañeras.

3. Lo obvio nos conduce a canciones obvias. Así, hay quien opta por teclear en su app de streaming de confianza la palabra “Halloween” para encontrar temas alusivos. De ahí hay tres sopas por lo general: una canción de Misfits, otra de Aqua y una más de la emblemática película de John Carpenter protagonizada por Michael Myers.

4. No tan alejado de lo obvio, “I’m your Boogie Man” de KC and the Sunshine Band es mi favorita de estas fechas. Además, es un buen tema para que la gente se anime a bailar. No hay nada peor que un festejo con gente sentada, a menos, claro, que se tenga contemplado jugar a las sillas musicales.

5. Hay alternativas musicales variadas, si lo que se quiere es crear ambiente alusivo al horror que sugiere la última jornada del décimo mes del año. Sin embargo, no hay que abusar, por mucho que “Gyroscope” de Boards of Canada y temas con un sonido similar evoquen a algo terrorífico, nunca está de más apelar a lo lúdico. Después de todo, se trata de festejar.

6. Hay temas infalibles como “Qué monstruos son”, ya sea en la versión de Luis “Vivi” Hernández o la original de  Bobby "Boris" Pickett, llamada “Monster Mash”, que nos dicen (al margen del discurso bastante sobado de la capacidad del mexicano para reírse de la muerte) que uno no se puede dar el lujo de tomar tan en serio al horror, sobre todo cuando este nos rodea a diario y nos bombardea de todos los modos posibles.