Guerra institucional deja al aire proceso de ‘impeachment’ contra Rousseff

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Guerra institucional deja al aire proceso de ‘impeachment’ contra Rousseff

Crisis. Manifestantes protestan contra Dilma Rousseff, con carteles decían ‘Destitución ya’.
Si el Senado vota a favor de enjuiciar a la Presidenta de Brasil, ésta será suspendida de inmediato por hasta 180 días
Vivimos una coyuntura de artimañas. Tenemos por delante una disputa dura, llena de dificultades. Pido a los parlamentarios tranquilidad para lidiar con esto”.
Dilma Rousseff, presidenta de Brasil.

BRASILIA.- El convulso proceso de destitución de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, se ha enredado de nuevo en un embrollo institucional. En un impredecible giro a la crisis política el presidente en funciones del Parlamento, Waldir Maranhão, nombrado el jueves, suspendió ayer el “impeachment”. 

Pero el Presidente del Senado ignoró soberanamente esta decisión y ordenó seguir. Ante la pugna entre los dos líderes de la Cámara Alta y Baja, muchos en Brasil esperan que el Tribunal Supremo resuelva, una vez más, el destino político del País. Pero nadie sabe con seguridad lo que va a pasar. 

“Amigos, tengo un doctorado en este asunto, pero no tengo la menor idea de lo que está ocurriendo”, afirmaba, sintomáticamente, Mauricio Santoro, un politólogo brasileño, en sus redes sociales.

Todo estaba previsto para que el miércoles el Senado votase afirmativamente, según todos los pronósticos, la 
apertura del proceso de impeachment. Automáticamente, la presidenta Rousseff tendría que dejar el cargo mientras se le juzgaba propiamente durante 180 días. El vicepresidente, Michel Temer, con su propio ramillete de ministros ya elegido, se preparaba ya para asumir el poder. Y ya se consideraba completamente superada la votación, el 17 de abril, del Congreso.

Pero la sorprendente e inesperada decisión del presidente interino del Congreso, Waldir Maranhão, ha puesto todo otra vez patas arriba y ha llenado de incertidumbre el proceso. 

Maranhão es un diputado segundón que asumió el cargo tras sustituir al polémico Eduardo Cunha, apartado del cargo por el Tribunal Supremo Federal por sus acusaciones de corrupción. El parlamentario, que votó en contra del “impeachment” en la sesión decisiva del Parlamento, basa su iniciativa en la demanda de la Abogacía General de la Unión (AGU), que denunció por lo menos cuatro irregularidades cometidas durante esa sesión. 

Entre estas irregularidades se mencionan, entre otras, la debilidad de la defensa, que no tuvo la última palabra, y el hecho de que los líderes de los partidos orienten el voto al resto de sus correligionarios, cosa que en una votación de estas características, concebida más como un juicio que como una sesión parlamentaria, no se puede hacer, a juicio de los abogados del Estado.

La decisión de Maranhão constituyó una sorpresa mayúscula en un País ya acostumbrado a las hecatombes políticas en los últimos meses. 

A la misma Presidenta, la noticia la sorprendió con el pie cambiado en un acto oficial: “No tengo información aún. 
No sé las consecuencias, tengan cautela. Vivimos una coyuntura de artimañas. Tenemos por delante una disputa dura, llena de dificultades. Pido encarecidamente a los parlamentarios cierta tranquilidad para lidiar con esto”, dijo.

El mismo Presidente interino de la Cámara, nervioso y amedrentado, compareció ante la prensa para asegurar que 
actuaba para corregir “procesos antidemocráticos” en el desarrollo del “impeachment”. Con su decisión, Maranhão quiere obligar a que el proceso salga del Senado y vuelva a la Cámara Baja para deliberar las irregularidades en 5 sesiones.

Pero el líder del Senado, Renán Calheiros, no aceptó y calificó la decisión de Maranhão de “tontería antidemocrática” y anunció que el proceso continuará.