Grifos, pendejos y locos

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Grifos, pendejos y locos

Grifos, pendejos y locos. Así nos quiere el gobierno del cacique Andrés Manuel López Obrador. Lo está logrando poco a poco. La resistencia se apaga. La cultura de la resistencia puede llegar a ser sólo un buen intento, algo puesto en práctica, pero al final de cuentas, ya un foco casi extinto. No todos están dispuestos a pagar precio tan alto por seguir de pie y no de rodillas. Los mundos distópicos creados por los escritores Aldous Huxley y George Orwell, por citar sólo de los dos más emblemáticos de la ficción, pasaron a la realidad. Una realidad asfixiante y escalofriante.

La libertad individual se ha perdido. Dejamos de tener voz individual, ser personas (etimológicamente “sonar por sí mismos”), y hemos vuelto a pertenecer a la manada, a las masas. Sin identidad, sin voz, sin huellas, sin registros: sólo la manada. Dice en uno de sus poderosos versos Vicente Huidobro: “… la tumba tiene más poder que los ojos de la amada…” Siempre, siempre los poetas tendrán la verdad en su palabra. Hoy la tumba y los muertos a millares en México y millones en el mundo, tienen más poder que los vivos. Lloramos a mares a nuestros muertos, sin ocuparnos de nosotros y nuestros vecinos: los vivos.

Grifos, pendejos y locos. El gobierno así nos quiere. Está a un tris de lograrlo. Le conté en días pasados de la despenalización de la mariguana por parte de las Leyes decretadas por AMLO e impuestas sin agregarle ni una coma o letra de más o de menos, a través de sus lacayos, los Senadores y Diputados de Morena (9 de marzo, este día las Comisiones de Justicia y Salud de la Cámara de Diputados la avalaron). Nos quieren grifos (mariguanos, drogados), pendejos (el trabajo de las librerías, editoriales y bibliotecas es “No esencial”) y a cuentagotas, se abren los pocos negocios destinados a la comercialización de libros. En la ciudad de México, Claudia Sheinbaum, una de las hijas predilectas de AMLO en su ajedrez político federal, en un absurdo mandato de gobierno, ha autorizado el funcionamiento de las librerías, pero… sólo con un tenderete o mesa afuera de sus negocios. O pedir con la distancia de un mostrador. Nadie puede acceder a los locales.

Dos cosas: las librerías que pagan impuestos fueron rebajadas a un simple tenderete, como miles de vendedores y puestos callejeros los cuales jamás han pagado impuestos. Con la medida punitiva, se evidencia otra cosa: los libros son peligrosos para un gobierno autoritario, por lo cual, entre más lejos de la población amansada, mejor. Los libros nos hacen libres. Pero también lo sabe el gobierno de AMLO, por lo cual el leer, es motivo de pena capital, como en un viejo libro de Ray Bradbury, “Fahrenheit 431.” Y usted lo sabe, es la temperatura a la cual los libros arden y se hacen cenizas, como los humanos. Ha llegado la hora de memorizar los libros y así pasarlos de generación en generación, como en aquella cinta apocalíptica, “El Libro de Elí.” 

ESQUINA-BAJAN

En “Un mundo feliz” de Aldous Huxley (escrito en 1931), no hay whiskey ni tabaco. Nadie fuma ni bebe. No hay whiskey ni tabaco lícito ni de contrabando. Nadie se pone inyecciones de nada. En este mundo feliz, en esta aldea perfecta diseñada por Huxley, sólo había una droga permitida, la cual la alentaba el mismo Estado: era el Soma. Un compuesto químico que ya luego el propio autor explicó, la había encontrado en los himnos védicos de la antigüedad, en la fundación y guerras de la India. Al parecer, dicha planta existió y científicamente se llama “Asclepias acida”, la cual el genio de Huxley transformó en tabletas.

En pequeñas dosis, provocaba una sensación de beatitud. Dos tabletas, otorgaban visiones. Tres tabletas hacían que el humano entrara en un sueño reparador. En este libro y mundo ideal, el Soma no era penado, sino que era alentado por el Estado como esencia de la “Vida, la Libertad y la Persecución de la Felicidad” Garantizados por la Declaración de Derechos. Y usted lo sabe, cuando se aprobó el uso de la marihuana con fines “lúdicos”, lo que eso signifique, en la minuta del Senado y de la Cámara de Diputados, hay unas líneas de fundamentación que dicen: es su despenalización para “el derecho al libre desarrollo de la personalidad.” ¿Ya lo notó? ¿Quién copia a quién: la realidad a la ficción o viceversa?

AMLO nos quiere en su mundo feliz: grifos y pendejos. Ahora también y por las duras secuelas del COVID-19, nos quiere locos. Vamos a quedar locos. No es metáfora, estamos quedando locos. Una y otra vez le he presentado aquí la opinión de los expertos al respecto. Una voz de una científica, alta, crítica y perseguida en el mundo, es la de Li-Meng Yan, quien en revistas de ciencias de alto calado ha escrito la siguiente tesis la viróloga china: “es un virus creado para matar a gran escala.”

Y usted lo recuerda señor lector, es lo mismo que le presenté aquí, es la opinión del Premio Nobel, Luc Montagnier: es un virus totalmente diseñado en laboratorio. Tan rico y finamente diseñado, que no va haber cura ni vacuna (se está comprobando, la de AstraZeneca ya está prohibida en Dinamarca, Noruega, Islandia, Bulgaria, Holanda…). Pero, si usted (yo) no se muere, va a quedar loco. No es broma, la OMS ya advierte sobre graves secuelas físicas y mentales al respecto. Pero, justo en mitad de la pandemia letal (2020), un estudio de la Universidad Autónoma Metropolitana advertía: los jóvenes universitarios de entre 18 y 25 años, 30.2% refiere un problema de salud mental. 15% de ellos tiene ya una idea suicida: generación de cristal.

LETRAS MINÚSCULAS

Grifos y pendejos. Ahora, también, locos. AMLO va ganando.