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‘Fracking, práctica no compatible con el desarrollo sustentable’
ARMANDO CASTILLA GALINDO
Sr. Director:
Agradeceré publique esta carta, en referencia al artículo del Dr. Rogelio Montemayor publicado en VANGUARDIA. El fracking, un cheque en blanco.
A raíz de los temblores que se han presentado en México en 2017, 2 de los más fuertes con sólo 12 días entre ellos, la incertidumbre de que éstos se repitan en el país, ha cobrado más importancia de la que nunca antes se les había dado. Esto ha obligado a subir a la palestra, el posible riesgo que pudiera presentar la extracción de gas por medio de la tecnología de fracking.
El Dr. Rogelio Montemayor, presidente del Clúster de Energía de Coahuila, señala en su artículo de Opinión Invitada, en VANGUARDIA del día 10 de octubre: “Difícilmente se puede establecer una vinculación entre esta actividad y los sismos registrados en Coahuila”.
No cabe la menor duda que probar o descartar si una cosa conduce a la otra es poco menos que probable. El problema real es que la sociedad ya no cree en la clase política o en organizaciones vinculadas con la política del país, la cual se ve cuestionada y condicionada cada día más. No obstante hay que reconocer la gran capacidad que ha tenido el Clúster para desarrollar una importante infraestructura para la extracción de gas en la Cuenca de Burgos, la cual ocupa una considerable superficie al norte de nuestro Estado.
La aprobación y el impulso de la práctica de fracking dentro del marco de la reforma energética privatizadora, aprobada por el Congreso de la Unión durante los años 2013 y 2014, ha puesto en riesgo el futuro de la nación mexicana. La fracturación hidráulica no es una práctica compatible con el desarrollo sustentable. Precisamente por ello, la utilización de esta técnica ya ha sido prohibida en varios países y varios cientos de condados en Estados Unidos.
“El fracking enfrenta, por un lado, a los más grandes intereses corporativos —las grandes compañías de petróleo y gas, y los líderes políticos que los apoyan— y, por el otro, a las personas y el medio ambiente, en una lucha a largo plazo por la sobrevivencia”, señala Wenonah Hauter, directora ejecutiva de Food & Water Watch, organización pionera en los Estados Unidos en la lucha contra el fracking.
En la presentación del libro “¿Por qué es urgente prohibir el fracking?”, Hauter señala: “Numerosos estudios, publicados en revistas científicas, legales y políticas, han ampliado lo que se conocía —y aclarado lo que se desconocía— con relación a los efectos sobre el medio ambiente, la salud pública y los impactos socioeconómicos que se derivan del fracking. En concreto, hay evidencia creciente de que el fracking es inherentemente inseguro. Esta evidencia se basa en que el fracking contamina el agua y el aire, amenaza a la salud pública, provoca terremotos, perjudica las economías locales y disminuye los valores de la propiedad. Y lo más crítico para la supervivencia del planeta, es que el fracking agrava y acelera el cambio climático. Nos enfrentamos a una crisis climática que ya está teniendo impactos devastadores y que puede escalarse a niveles catastróficos si no actuamos ahora”.
Esta es suficiente razón para que se actúe con extrema precaución y se protejan los derechos de las presentes y futuras generaciones. Ante la incertidumbre científica y el riesgo de los daños graves e irreversibles que el fracking puede ocasionar en la salud de las personas y el ambiente, debe aplicarse el principio de precaución, el cual se refiere a: “Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente”.
Es importante que organizaciones sociales y ciudadanas, se informen sobre los alcances e impactos del fracking, aprender de las experiencias de acción colectiva en otras latitudes e impulsar la aplicación del principio de precaución como herramienta para prevenir o detener los daños e impactos del fracking. Sería muy sano que el Clúster de Energía Coahuila invitara a renombrados especialistas de Estados Unidos o de otros países (no de Texas A&M, ni de la UNAM, ni de Pemex), para que expliquen a la comunidad coahuilense los hallazgos científicos en la materia y a qué nos estamos enfrentando. No podemos aceptar a ojos cerrados que esta técnica para la extracción de gas nos resuelva la dependencia de importación de gas de Estados Unidos, hipotecando nuestro futuro ni el de nuestros hijos, entregando un cheque en blanco a las trasnacionales de los hidrocarburos. Es lamentable que el Clúster de Energía Coahuila, no actúe como la mayoría de sus pares en diferentes países, alejados del fracking y orientados específicamente a las energías renovables. Eso sería pensar en el futuro del planeta y de las próximas generaciones.
Atentamente
Dr. Rodolfo Garza Gutiérrez