Festival ‘Rompiendo Fronteras’: Música y cultura contra bloqueos

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Festival ‘Rompiendo Fronteras’: Música y cultura contra bloqueos

Prescindiendo de apoyos gubernamentales y con la única intención de mostrar a la gente que la vida es más que sus problemas, nació el festival chiapaneco al que asistirán voluntariamente artistas internacionales de la escena indie

Cansados de esperar un apoyo gubernamental que jamás llegaría, un grupo de artistas de San Cristóbal de las Casas emprendió un proyecto que pretende dejar huella en toda América Latina, se trata de un festival que conjuga música, actividades culturales y gastronomía con talento local, nacional e internacional. El escenario: uno de los primeros barrios fundados en América, pero también uno de los sectores más olvidados y maltratados a pesar de su importancia en la historia y cultura nacional. El único fin es llevar la cultura a las calles y ofrecer a la gente otra forma para lidiar y resolver sus problemas.

Otto Anzures llegó a tierras coahuilenses junto a Emilio Gómez Ozuna y producciones Pococ (sapo en tzotzil), es un grupo de música y teatro que hacen obras infantiles con títeres para promover los valores elementales y al mismo tiempo darles armas a los niños para que enfrenten problemas como el bullying. Ellos fueron contratados por el INE para estar en su stand de la Carpa Institucional y Universitaria, pero no limitaron su visita a su contrato, nos contactaron para promover el proyecto que sería el más grande de Chiapas, fundado, organizado y financiado de manera independiente.

“Soy músico, toco mucho con un grupo que se llama Sak Tzevul en el que mi amigo compone en lenguas mayas, hacemos giras por diferentes partes y me ha tocado conocer a mucha gente en Guatemala, Oaxaca, gente muy distinta”, hasta la fecha eso había permitido que Otto organizara “pequeños esfuerzos” para llevar nuevas opciones culturales a San Cristóbal, pero esta vez, junto con el ceramista Pablo Millan y un grupo de promotores culturales, decidieron “juntar todos los esfuercitos, en algo muy grande, para hacer algo sin límites y que sea de lo mejor que pase en Centroamérica y en el mundo, algo que llegue a un nivel muy chingón”.

Como muchas veces, el respaldo económico fue el primer problema que enfrentó la iniciativa.

“Simpre estamos esperando a tener las condiciones ideales, a que haya el dinero, el presupuesto y esa es la primer barrera que hay que romper, por que esto lo estamos haciendo con un recurso completamente independiente, pero en realidad no estamos poniendo mucho dinero, estamos poniendo mucho trabajo, que si tiene un costo, pero no lo estamos cobrando”.

“Chiapas está muy golpeada la economía, los presupuestos quien sabe a dónde han ido a parar, está viviendo una situación muy difícil, donde las carreteras están bloqueadas todo el tiempo, no hay presupuesto para cultura, no hay presupuesto para educación”, lamenta Anzures, “entonces queremos aportar para que toda la gente tenga acceso a esta música, a la cultura de la comida, a la cultura del barrio y que la gente también abra sus posiblidades de vida, que no se encierren en que todo son problemas y en que 'vamos a cerrar calles y no se que', si no también proponer otra forma de ver las cosas para que la gente se abra a través de una cultura mejor y más digna”.

Con esto en la mente y asumiendo que el tiempo, además de experiencia, les ha dejado muy buenos contactos alrededor del mundo, el Colectivo Independiente Rompiendo Fronteras se decidió a ‘jalar los hilos’ que tenían a la mano, por ejemplo, llamaron a sus amigos que tienen colectivos en Guatemala, también se comunicaron a Chicago con una comunidad de promotores culturales mexicanos, de la misma forma llegaron hasta Los Ángeles, en donde existe una gran comunidad oaxaqueña.

“Quisimos hacer una red de redes para que la cultura se difunda, sin esperar a que nadie la difunda, somos todos independientes, estamos aportando y apoyando, la gente de Guatamala va a llegar a Chiapas con sus propios recursos, la gente de Chicago, algunos son maestros de Columbia College, que es una de las universidades donde tienen una de las mejores escuelas de arte en Estados Unidos y ellos a través de su universidad gestionaron sus pasajes, también algunos de los invitados que tienen su economía más golpeada, le estamos gestionando sus boletos y a todos han ido aportando algo”, platicó el organizador del festival.

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Preservar, aportar y proyectar

El festival no se realizará en el Centro Histórico de San Cristobal, donde comúnmente se realizaría un evento de este tipo. Los organizadores decidieron enraizarlo en el ‘cerrrito’ del barrio San Antonio, uno de los trece barrios que vieron nacer la ciudad, tras la llegada de los españoles hace más de 500 años. Decidieron esto para proyectar las tradiciones del lugar, desde la gastronomía, hasta artesanías como los ‘barrilitos’, un estilo de papalotes endémicos.
“Queremos que la gente del barrio proyecte lo que sabe y darle dignidad a las actividades que siempre han tenido, ellos hacen papalotes, son maestros pirotécnicos, todo esto se ha ido perdiendo igual que la comida, por que ya hay muchos oxxos y pizzerías, también está bien que tengan espacio, pero también queremos que tenga el mismo espacio la comida tradicional”, comenta Anzures.

Además, los organizadores consideraron que, aunque hay muchos esfuerzos independientes, las alternativas culturales no están al alcance de todos.
“Hay mucho movimiento cultural en Chiapas, en San Cristóbal especialmente por que hay mucha gente de todo el mundo, a partir del turismo y del zapatismo, llega mucha gente de todas partes, mucha gente que se desarrolla ahí y que está haciendo cosas ahí , pero todo se desarrolla de manera muy independiente. Hay exposiciones de  foto en cafecitos, hay muchos bares en donde se toca música muy buena y original, pero se queda encerrada ahí, por eso veíamos la necesidad de proyectarlo más como en un festival para que la gente tenga más acceso, como aquí (en la Feria del Libro) que hay niños y niñas, que es algo para toda la familia, que no esté restringido como los espacios de los bares, que son para adultos o solo para cierto tipo de gente”.

Así reunieron a grupos voluntarios como Ramsés Luna, el cantante Una Isu, el cuarteto mexico-británico The Lost Day Band, la banda Tenta y Yik’al kop, entre otros, con esto el Colectivo busca juntarse “para festejar nuestras diferencias y festejar que cada uno tiene algo distinto que aportar, usando la música como eje medular”.

Algunos  de los invitados


Siddharta Siliceo, DF

Él estuvo estudiando un doctorado en música hindú, en la India, y es de los pocos latinoamericanos que tienen un doctorado así, además fue alumno de Ravi Shankar, el citarista que visitaron los Beatles en la India.

Estéban Zúñiga, California

Es de los oaxaqueños que se reconocen como oaxaqueños aunque vivan en California, tiene una escuela de música oaxaqueña en Los Ángeles.

Diéresis, Guatemala

Ellos hacen música electrónica con juguetitos, como que se robó el juguete del hermanito, usan pianitos de juguete. Incluso han expuesto su proceso creativo a nivel académico.

Una Isu, Oaxaca

Migrante mexicano llegado a Estados Unidos a los 7 años junto con sus hermanos, enfrentando los obstáculos para encajar en la cultura estadounidense decidió componer canciones positivas para alentar a sus compañeros oaxaqueños.

Tenta, Guatemala

Banda de música electrónica experimental que combina estilos, por ejemplo el Dub con ritmos latinos. Ellos tienen cuatro años trabajando una propuesta que une la música con gráficos.


¡Conoce a los invitados!

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