Evo-lución relámpago
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Evo-lución relámpago
Veo crisis institucionales por todas partes. No creo que sea casualidad. La velocidad con la que intercambiamos información tiene que estar alterando los ritmos de la sociedad a los que estábamos acostumbrados. Pasa en días, lo que tardaba años.
El país más fuerte y rico del mundo es encuentra atorado en una crisis que inicia desde que Trump tomó posesión y simplemente no cede. Mal había tomado posesión cuando ya era acusado de haberse coludido con los rusos para ganar la elección. Siguió con una investigación que debería encontrar pruebas fehacientes de dicha traición. Y al fallar esta cacería de brujas inició otro proceso en el que se culpa a Trump de tratar de cohechar al Presidente de Ucrania para que le ayudase a investigar al principal precandidato demócrata Joe Biden.
Esta fantasía de los demócratas recalca su resistencia a aceptar un resultado electoral. Tienen tres años tratando de desaforar y remover al legítimo ganador de 2016. Si eso no califica como una crisis institucional yo no sé que podría serlo.
En Bolivia la crisis tomó una velocidad vertiginosa y desató una tormenta ciudadana. Evo ya tenía catorce años y ahora trataba de perpetuarse. La gente lo cachó en la maroma y las protestas tomaron tal contundencia que la policía y el ejército simplemente se negaron a reprimir. Evo acusa golpe de Estado, pero yo diría que es evo-lución acelerada de la soberanía de los bolivianos. Festejo que se castigue en forma tan contundente fraude electoral intentado.
Venezuela trae su crisis. Escribí en Mayo que Maduro caería ídem. Y se ha tardado. No hay que quitar el dedo del renglón. Si Evo salió como tapón, Maduro tiene que salir a como se pueda.
Inglaterra también tiene su crisis. El pueblo votó abandonar la Unión Europea y sin embargo, el parlamento sigue estorbando que eso llegue a consumarse. El pueblo por un lado, los gobernantes por otro. Esta crisis institucional está ligada a la de Alemania, porque la señora Merkel abrió la puerta a millón y medio de musulmanes que en teoría podrían acabar en Inglaterra como residentes. Sin duda que el mundo anda un poco loco.
En España, la extrema derecha sigue avanzando y ha alcanzado ya el quince por ciento de los votos. Todo porque el gobierno socialista-populista se empecinó en reescribir la historia y remover los restos de Francisco Franco del monumento a Los Caídos.
Aquí, también tenemos nuestra muy particular crisis institucional. Senadores cometiendo fraude en una elección videograbada. Ni para dónde hacerse. Esta lealtad al Presidente para satisfacer su directriz respecto al nuevo titular de la Comisión de Derechos Humanos da al traste cualquier noción de que nos sentiremos seguros con la designada al frente. ¿Cómo confiar en esa persona que se hace la desentendida ante un procedimiento a todas luces fraudulento?
Por si fuera poco, el que también se “hace el loco” o finge demencia (para decirlo con más ternura) es el Presidente López Obrador. Todo lo que prometió de austeridad lo barre y lo trapea con el trato de príncipe asilado que le brinda a Evo. Camionetas, guaruras, casona, gastos, choferes, y trato de huésped distinguido. ¿Eso a un fraudulento electoral?
Andrés ha estado girando contra la chequera electoral sin llevar el saldo de su capital político al día. Para cuando acuerde estará en ceros o bajo cero y entonces podría pasarle lo que a Evo: un evolución instantánea de la soberanía que se convierte en rebeldía de la noche a la mañana.
Yo insisto que la tecnología nos ha transparentado el gobierno lo suficiente como para darnos cuenta que gobernar como parece, pero que se complica mucho cuando los gobernantes traen su agenda propia bajo la manga.
Con el asilo político a Evo, Andrés revela que desea convertirse en el principal líder socialista (o de izquierda) de Latinoamérica. Claro que saluda con dinero (o sombrero) ajeno. Ello en directa contradicción de la promesa de austeridad que queda abandonada ipso facto.